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Guatemala, lunes 08 de marzo de 2010

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Opinión:

Entre nosotras

También somos por el dolor.

Dina Fernández

Fuente menor Fuente normal Fuente grande

Llegué de buen humor a la clínica del ginecólogo.  Tenía unos tres meses de embarazo y, cosa rara y prodigiosa, no había sufrido de náuseas ni de mareos ni de ataques súbitos de sueño incontrolable.  Estaba feliz, llena de energía y anticipación, a la espera de ese aleteo líquido de renacuajo, de pececito dorado, que tenía que sentir en el vientre de un momento a otro.


Recuerdo que llevaba ese día una falda de mariposas horrible –demasiado primaveral para mi gusto– pero ya mi ropa no me quedaba y  la de maternidad, recién bajada de un cajón,  resultaba demasiado grande.


Entré al baño y me coloqué la bata mientras Jorge, mi doctor de muchos años, conversaba al otro lado de la puerta. 

Después de pesarme y poner el grito en el cielo por las libras que había aumentado, me subí a la camilla, platicando hasta por los codos.


Mientras la pantalla del ultrasonido se encendía, nos pusimos a bromear sobre los nombres del futuro miembro de la familia (mis amigos dicen que se debe proteger a los inocentes de mis propuestas de origen literario). Estaba riéndome de mis ocurrencias, cuando de pronto ví a Jorge y la risa se me murió en la boca junto con las palabras.  Nunca le había visto una expresión igual.


-No encuentro el foco, me dijo con el ceño fruncido.


Nos quedamos callados los dos, esperando que el latido del corazoncito de mi bebé apareciera de repente, que estuviera escondido, pero no se escuchó nada más: sólo el ruido de la máquina.


Yo soy muy llorona para las películas, los poemas y las cosas que le pasan a los demás. Esa vez, Jorge me decía “llore, le va a caer bien”, pero yo no podía emitir sonido, menos llorar.  Sentía en el pecho un dolor tan grande, tan intenso, que me oprimía los pulmones, como si me hubieran acuchillado.


El doctor tuvo que llamar a mi esposo para pedirle que llegara a la clínica  Y Juan Carlos tuvo que llamar al día siguiente a mi mamá y a la suya, porque yo era incapaz de verbalizar lo que acaba de pasarnos, de darle realidad, de decir “perdí a mi bebé” y aceptarlo.


No me quedó más remedio casi una semana después: estaba entrando a mi habitación cuando sentí una punzada horrible en la espalda y quedé parada en medio de un charco de sangre.  


Nunca me he sentido tan desamparada y triste como cuando iba acostada en la ambulancia de Alerta Médica, escuchando la sirena que se abría paso entre el tráfico para llevarme al hospital. Y nunca me he sentido tan reconfortada como cuando se abrieron las puertas de metal y ví a mi mamá y a mi hermana, listas para acompañarme por los corredores de la emergencia.


Yo rara vez hablo de esto, pero sucedió un ocho de marzo hace cinco años y siempre pensé que cuando estuviera lista, valdría la pena escribir al respecto.  En especial, porque cuando una pierde un bebé, se entera de la enorme cantidad de mujeres que han pasado por esa experiencia y que llevan, calladas, esa cicatriz por dentro.


Ahora me acabo de enterar que desde el inicio de la gestación, se forjan vínculos de apego entre la madre y su bebé. Debe ser por ello que los abortos –horrible palabra– para los que no suele haber ni luto, ni ceremonia, ni condolencias, nos dejan el corazón cubierto de escarcha por semanas y hasta por meses.


Las mujeres somos las fuertes de la especie porque damos la vida, pero seguro también porque sabemos lo que duele perderla.  Y a pesar de los avances de la ciencia y los brotes verdes en los indicadores de desarrollo, ese es un lazo vital, casi de sangre, que compartimos a través de las generaciones y las fronteras.


Hablamos de nuestros partos como de grandes victorias, pero guardamos silencio de los que no dieron fruto.  Hoy quiero abrazarlas también por esas vidas que no fueron, las que perdimos, que también nos hacen lo que hoy somos, que quisimos y recordamos. En especial a las tantas de ustedes, a Pauli, a Gaby, a la Eu, a Claudia, a Sonia, a Olimpia (+) que saben de lo que estoy hablando.  ¡Vivan las mujeres!   


Vea www.dinafernandez.com

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26 comentarios:

  1. Salvador del Cid: (2010-03-08 17:22:34 horas)
    Hubiese dado mi columna vertebral, por Ustedes, MUJERES. Que hermosa frase dentro de la canción de Ricardo Arjona. Dina, su experiencia extrema, sin duda fué durísima y gracias a Dios Usted nos cuenta, ya está superada, me alegro mucho por Usted Dina, sinceramente. Dicen por ahí, que la muerte del conyuge tiene nombre (enviudó), que la muerte de los padres tiene nombre (huerfano); pero la muerte de un hijo no tiene ni nombre y es muy dolorosa quizas la mas dolorosa para la Madre. No cabe duda, que el sexo debil es el mas fuerte, la vida de la Mujer es super complicadísima a la par de la del hombre, y sin embargo siempre saben como superar la adversidad. La secundo, DINA, !!!VIVAN LAS MUJERES!!!
  2. Juan Carlos Garcia: (2010-03-08 16:41:02 horas)
    Sra. Fernandez, no cabe duda que a menos que se haya vivido la misma experiencia no se sabrá entender ni valorar los términos de su columna de hoy ni el dolor que causa la pérdida de un hijo. A nosotros (con mi ahora ex-esposa) nos pasó lo mismo despues de enterarnos de un embarazo de apenas dos meses. Parte el alma; pero con la llegada de nuestros siguientes hijos entendimos que era menester que ocurriera tal desgracia (cual capullo, para darle paso a una linda mariposa) para gozar de la bendicion que significa la vida de los hijos. Creo que no es sino hasta con el paso de los años que se llega al entendimiento del por qué de las cosas. Lo que si deplano es innegable es que resulta un absurdo decir que la mujer es el sexo debil, pues la fuerza que ellas irradian es indestructible. Los hombres no somos menos, solo que somos seres dependientes y carentes de la fuerza de la mujer. Un abrazo a todas en el dia Internacional de la Mujer y muy especialmente a la mia, mi Miritam, a Vivi, Ilsse y Ale en Xela.
  3. Carolina Zelada: (2010-03-08 16:34:33 horas)
    Yo recuerdo lo que les paso, tanto a mi hermana como a mi cuñada, para ambas era su primer bebe, pero lamentablemente el embarazo nunca llego a termino. En mi familia estabamos muy tristes. De igual forma la perdida de mi sobrina, el dolor mas grande que toda mi familia sufrio, nuestra niña bella tenia solo 9 años, fue un dolor que llevo mucho tiempo que sanara... estos son nuestros tres angeles que brillan ahora en el firmamento
  4. Luis Assardo: (2010-03-08 16:01:26 horas)
    En pocos días serán tres años que, quien sería mi tercer hijo, tomó un camino diferente. En los pocos meses que logré compartir con ése ángel mi vida cambió, sentimientos que quedaron eclipsados por su repentina ausencia. Mi esposa aún no se repone de la pérdida, su silencio dice lo que siente. Mis dos hijas extrañan y no aceptan que se nos adelantó a todos. A todas las mujeres que han enfrentado una situación similar les deseo lo mejor, que logren reconciliarse consigo mismas. Gracias por compartir Dina, pocas mujeres se atreven, pero seguro que a muchas les ha servido su columna.
  5. Sebastian: (2010-03-08 15:38:51 horas)
    El sonido del celular interrumpio lo que hacía, respondí, y nadie decia nada, solo se escuchaban sollozos. Una lagrima recorrió mi mejía, sin poder decir nada. Estabamos a mas de trecientos kilometros, no podía abrzarla, tomarla la mano o acariciarle la espalda, me sentí impotente, inutil... Por primera vez en mi vida no pude decir nada, absolutamente nada. El corazón me palpitaba y me dolía, creo que hasta el alma... Al final de cuentas no era necesario decir nada... Valeria, sería una estrella mas en el firmamento, un angel mas en el cielo, una gota de Rocio en el amanecer... aún no estoy confome con eso...
  6. Olga Villalta: (2010-03-08 14:40:24 horas)
    Estimada Dina, me parece bien que compartas hoy con tus lectoras y lectores, este dolor que guardabas, esa es uno de los privilegios que tenemos las/os columnistas, escribir lo que nos duele. Leyendo los comentarios, no puedo quedarme callada ante los matices que tiene ese hecho que parece común a todas las mujeres -el embarazo y maternidad- pero que cada una lo vive como una experiencia única e irrepetible, porque así lo es. Pero no es lo mismo concebir hijos en la pobreza que en la riqueza, acompañada por una pareja que nos quiere y apoya, que en medio de un cuadro de violencia; producto del amor en la pareja o por violación... Nuestras abuelas no tenían la posibilidad de ultrasonido, y quizá eso les hacía esperar a contar del embarazo hasta que tenían más de tres meses. Los profesionales de la medicina, saben que muchísimos embarazos son interrumpidos de manera natural en los primeros tres meses de concepción. Tal vez no solo deberíamos romper el silencio sobre las pérdidas, sino también de las concepciones que fueron producto de la violencia.
  7. Fausto Recinos: (2010-03-08 14:10:38 horas)
    Hola Dina, me partiste el corazon, recorde cuando post trauma, mi esposa despertaba en las noches con pesadillas, gritando que le quitaban de los brazos a una bebe que no llego. No hay dolor mas grande que el de los seres queridos. Que dicha de las mujeres, de ser cooparticipes de la creacion con Dios.
  8. Dina Fernandez: (2010-03-08 12:04:58 horas)
    Me alegro mucho que esta columna les haya gustado. Yo hace rato que quería escribirla pero sentía que aún no podía hacerlo con propiedad. La semana pasada me encontré a una amiga y sin qué ni para qué, me contó de la horrible tristeza que le había dado perder a un bebé (cosa que yo ignoraba a pesar de que somos lo suficientemente cercanas). Y como casi me pongo a llorar y ella también, deduje que ya había llegado el momento, que al fin me saldrían las palabras. Les mando un abrazo, en especial a todos los que han pasado por esto.
  9. Ana Palacios: (2010-03-08 12:01:36 horas)
    Querida Dina: Gracias por compartir con nosotros tan terrible experiencia. Estoy en mi 8o. mes de embarazo de mi segunda hija y es un embarazo de alto riesgo. Sin embargo, al día de hoy puedo afirmar que he sido tocada por la Mano Milagrosa de Dios, pues todo ha marchado muy bien hasta el momento. A todas las mujeres, las quiero felicitar en este día, por lo valientes que son y porque ha pesar de tan profundo dolor pueden sobreponerse. Que sean bendecidas siempre!
  10. Maria Green: (2010-03-08 11:57:33 horas)
    Hermosa y tremendamente humana mostrando en toda su dimenció el sentimiento de una madre. Bello Dina!! Feliz día para usted que ha dejado pasos marcados, que transmite la verdad y la viste con apasionadas palabras. Es usted un ejemplo a la el sentido del humor que no le sobra ni le falta. Gracias por esta y todas sus columnas. Un gran abrazo en nuestro día a todas por el solo hecho de ser madres es una gran tarea.
  11. Mario Herrera: (2010-03-08 11:27:52 horas)
    Sobriedad y humanidad, gracias.
  12. Ing. Carlos E. Hernandez B.: (2010-03-08 11:21:36 horas)
    Mis respetos por la columna que escribio para el dia de hoy. Es tan humana y sencilla. Es simplemente conmovedora, ya que en un estilo tan claro nos hace recordar algo que le paso a alguien en alguna familia. O que le pueda llegar a pasar.
  13. Douglas González: (2010-03-08 11:07:11 horas)
    Gracias Dina por esta preciosa y conmovedora columna. Yo que pasé por eso no pude evitar derramar lágrimas sobre el papel. Las primeras fueron por el recuerdo del dolor sufrido, las segundas por acercarme a penas a entender el dolor que mi esposa sufrió. Las últimas, por la gratitud de los dos regalos que Dios nos dio en nuestros maravillosos hijos. La vida es bella...!!!
  14. Karen Cancinos: (2010-03-08 10:57:43 horas)
    Le agradezco mucho este hermoso texto pro vida.
  15. Eduardo Jimenez: (2010-03-08 10:26:24 horas)
    Gracias Dina, FELICIDADES EN ESTE DIA, yo soy uno más de sus múltiples admiradores que no se pierde NINGUNA de sus columnas. Gracias también por compartir tan especial columna con esta familia suya que le estima.
  16. alicia villavicencio: (2010-03-08 09:57:12 horas)
    Dina, que columna tan bella, bella por lo que nos refleja ante la maternidad, ante la pérdida y ante la vida. Yo, gracias a Dios pude tener a amadísimo hijo, pero un día de marzo, también perdí a su hermanito (a), y hoy que leo su columna las lágrimas llaman nuevamente a mi añorado hijo(a) que no puede tener. Es verdad, las mujeres damos a luz otra luz al mundo, y entre trabajo, estudio, casa, comida, enfermedades propias y de toda la familia vamos saliendo día a día, y nos vamos recuperando, noche trás noche (cuando bien nos va) para empezar de nuevo y así se nos va la vida, que nos da de todo, pero la satisfacción de ver a nuestro hijos saludables, llenos de ilusiones y temores, reírse de lo más absurdo y reflexionar por aquello que no comprenden del todo, nos damos cuenta (otra vez) de que siempre seremos madres, porque aunque logremos que nuestros retoños sean independientes y autosuficientes, siempre volveran la vista hacia nosotras para ver en nuestros ojos ese orgullo, esa alegría serena y esa paz de haber hecho lo que estaba en nuestras manos... siempre.
  17. Estuardo Ibarra: (2010-03-08 09:51:14 horas)
    Como siempre un gusto leerla, tengo una amiga que acaba de pasar por eso. Y tal como usted dice, se sufre en silencio.
  18. Prof. Carlos Humberto Diaz: (2010-03-08 09:41:24 horas)
    Desde la ciudad de los palacios México, me uno al placer de leer sus comentarios y de agradecer a Dios por las maravilla y fortaleza de la mujer guatemalteca que ha dado el paso a la verdad y la critica constructiva y se ha introducido en la vida cotidiana con voz y voto en un mundo que necesita cambiar la historia de la humanidad. FELICIDADES A TODAS USTEDES MUJERES DE CARNE Y HUESO QUE VIVEN A LA PAR DEL HOMBRE QUE NECESITA SE CONDUCIDO AL AMOR.
  19. Tirza Willette: (2010-03-08 08:39:15 horas)
    Dina, Gracias por compartir una experiencia tan dolorosa pero que desafortunadamente lo viven millones de mujeres alrededor del mundo. Hay muchas otras madres que llegan al final del embarazo solo para dar a luz a un bebe muerto o enfermo que morira en las proximas horas o dias como la Sra. de la rpovincia que dio a luz a los cuatro bebes y dos murieron horas despues. Muchos embarazos son de alto riesgo, los examenes que hay que pasar son dolorosos pero la agonia de la espera de los resultados son terribles como fue mi experiencia al haber tenido que pasar por un amnio y un cvs, pero a Dios gracias todo salio bien, lamentablemente no toda mujer tiene esa bendicion. Que Dios bendiga y tenga piedad de todas las madres y mujeres que lo seran. Muy buen articulo y muchas gracias.
  20. Carlos Conde Orellana: (2010-03-08 08:35:33 horas)
    Dina, Conmueve mis entrañas tu sencilla columna (dijo sencilla pero quizá una de las mejores que te he visto escribir). Tuvimos la misma experiencia, solamente que mi nena tenia 9 meses, y fue el día en que poníamos fecha para nacer. Gracias por desnudar un asunto tan íntimo con tus seguidores. Carlos Conde
  21. juan perez alarcon: (2010-03-08 08:21:02 horas)
    Si es bien cierto eso que las mujeres son fuertes y a veces mas que nosotros los hombres.....asi que hoy dia de las mujeres !!!! arriba las mujeres !!!!
  22. Ramiro Asturias Zamora: (2010-03-08 07:52:25 horas)
    Algo dificil de comprender y de compartir, en especial, para el esposo. De tres meses y a veces requiriendo de inyecciones "K" por evitar que la madre muera de hemorragia, hasta de 8 meses y medio con necesidad de una cesarea, es un asunto de lo cual asombra que las mujeres guarden SILENCIO y sean capaces de ahogar la tragedia en "con sus sentimientos de desamparo y tristeza" para luego, "disimular esa gran cicatriz por dentro." (Solo alguien como Usted, Sra., podia haberlo expresado con tal acierto. Mis respetos).
  23. Lorenzo Mayorga: (2010-03-08 06:10:40 horas)
    Yo la entiendo Dina, porque lo vivi junto a mi esposa con la diferencia de que nuestro bebe ya tenia los 9 meses, estaba listo para nacer, y por un error del ginecologo, que no practico la cesaria en su momento el bebito se enredo en su cordon. Era casi de 10 libras, hermoso, lindo, pero Dios se lo llevo. De esto hace muchos a#os y todavia lo lloro y lo llorare hasta que me muera. Dios la bendiga Dina.
  24. Marjorie Koplowitz: (2010-03-08 05:17:25 horas)
    Perdi mi primer bebe a las 7 semanas de embarazo. Ni siquiera sabia que estaba embarazada. Justo el dia que lo perdi, tenia una cita con el ginecologo para confirmar el embarazo, asi que comprendo y comparto su dolor. Ese vacio quedo para siempre en mi corazon.
  25. JOSUE AUGUSTO PEREZ FIGUEROA: (2010-03-08 03:08:55 horas)
    Esta columna es un canto a la vida. Hoy mismo en España se protesta contra la ley que permite al aborto (crimen de lesa patria). Ojala que las abortistas, que generalmente hablan de la libertad personal para actuar en contra del otro (de sus propios hijos) reaccionen. Vivir es aventura, y desde que uno es feto, tiene que luchar contra la conciencia ennegrecida de muchas madres fracasadas. Gracias por este canto a la vida y un rechazo velado al aborto. NUEVA GUATEMALA DE LA ASUNCION
  26. Byron Meneses: (2010-03-08 01:52:26 horas)
    Dina yo siempre leo sus columnas y repeto sus opiniones aunque algunas veces no este de acuerdo con ellas pero lo que mas admiro de usted es su forma tan sobria de escribir felicitaciones en el dia de la mujer ya que yo tengo tres mujeres felicidades
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