Conrespecto a la columna de José Rodolfo Pérez Lara titulada En Memoria de Kjell Laugerud, publicada el 27 de febrero, es importante señalar que si bien el general fue un oficial del Ejército de Guatemala con una hoja de servicio más que impecable, su participación en la política marcó un hito en nuestra historia al haber aceptado la investidura como Presidente de la República como producto del fraude en las elecciones presidenciales de 1974.
Pérez Lara trata de elevar al general Laugerud a la calidad de héroe por su comportamiento durante la crisis del terremoto, cuando la realidad es que se comportó como lo hubiese hecho cualquier otro oficial del Ejército de Guatemala en su lugar. Se conformó un Estado Mayor de emergencia que se encargó de coordinar las labores de rescate, logística, seguridad y reconstrucción que funcionó como un reloj suizo de los mejores. El Ejército completo; soldados, especialistas, cadetes, alumnos de los institutos Adolfo V. Hall y oficiales de todas las graduaciones se dedicaron de manera absoluta a rescatar y reconstruir a Guatemala junto a miles de voluntarios civiles. Fueron ellos, y solo ellos, quienes la mantuvieron de pie.
Mientras tanto, la guerrilla incrementó durante ese período un incansable trabajo de organización, reclutamiento y adoctrinamiento en el occidente del país, aprovechando de forma astuta que el Ejército se volcase de lleno al rescate del país después de ese 4 de febrero de 1976, dejando por un lado la atención que requerían lo que entonces eran sólo focos guerrilleros.
El fruto de la organización guerrillera no tardó en hacerse sentir. Apenas en 1978 ya los insurrectos contaban con una maquinaria bélica bien organizada y operando. No contaron con que ese Estado Mayor de emergencia que actuó de forma tan profesional, eficaz y eficiente para atender la catástrofe ocasionada por un terremoto, se podría volver a conformar y replicar en todas las áreas de Guatemala en las que fuera necesario, para hacerle frente a la guerrilla. Así dio inicio la segunda etapa de la guerra interna en Guatemala.
Sí, en efecto; hubo un héroe que surgió de la calamidad que sembró el terremoto de 1976. Ese héroe no fue ningún individuo en particular. Fue el conjunto de miles de soldados de todos los rangos que conformaban el Ejército de Guatemala. Dejemos que a Laugerud lo juzgue la historia.
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