Tuve la oportunidad de leer el libro titulado, Las Huellas de Guatemala, escrito por el doctor Gustavo Porras Castejón y me pareció una obra objetiva, amena y bastante apegada a la realidad. Sin embargo cuando dicho escritor guatemalteco se refiere a los kaibiles y afirma, (página número 68) “que Estos, durante el conflicto armado interno, mataban a los niños destrozándoles el cráneo contra las piedras y enfrente de sus madres y padres que serían salvajemente ejecutados después”; me quedé perplejo y un sudor frío corrió por todo mi cuerpo, pues dicha afirmación nada tiene que ver con la realidad. Lamento en esta oportunidad disentir sobre lo manifestado por tan distinguido escritor, pero posiblemente lo hizo porque se lo contaron y de alguna manera es bueno aclarar estas equivocaciones que en nada contribuyen en hacer una Guatemala mejor.
Los kaibiles son tropas elites del Ejército de Guatemala, entrenadas para conducir operaciones especiales, (al igual que todas las tropas elites de los ejércitos del mundo) en contra de tropas enemigas que atenten contra la paz, la seguridad y la vida de todos sus conciudadanos. A los soldados se les entrena especialmente en tareas propias de la vida militar, y principalmente se les concientiza profundamente a estar preparados para dar la vida por la patria y no para asesinar a sus semejantes. Aunque es posible que dentro de una institución tan compleja e integrada por ciudadanos de casi todas las clases sociales como la institución armada, hayan personas de malos sentimientos como en cualquier otro grupo social; sin embargo estoy seguro que ningún soldado por humilde o de alto rango que este sea, y con lo menos dos dedos de frente, sería capaz de dar u obedecer una orden tan torpe e inhumana.
El problema más grande se da cuando estas aseveraciones trascienden nuestras fronteras y llegan a mentes cultas, y piadosas, y por lo consiguiente susceptibles en creer con mucha facilidad todo lo que les cuentan; dando por verdadero algo que ante los ojos de Dios es totalmente falso. Lo que no deja de preocupar aún más, es que en la revista Muy Interesante, de febrero del presente año, (Páginas 39 y 41) y publicada por Televisa Publishing International, ya describe tales mentiras como ciertas dentro de su texto principal.
Desde mi humilde y particular punto de vista; lo escrito por el doctor Porras Castejón, es impropio de un personaje que durante su vida ha demostrado ser un hombre probo e integrante de la izquierda progresista en Guatemala; sabrá él ¿con qué intenciones?, ya que con esto de muchas maneras se está mintiendo a todos; actitud que no vale la pena alimentar ni afirmar por una persona de su categoría. En realidad, mentiras como estas, sólo se aceptan de aquellos grupos inescrupulosos que viven de la difamación y la calumnia; quienes esgrimen cualquier argumento para mantenerse vigentes, y a los cuales les vale un pepino la estabilidad del país. Para dividir a los guatemaltecos no se necesita talento, sino mal corazón.
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