El Estado de los Altos... un hito para recordar.
Son tres las causas que corrientemente se aducen para explicar la creación del efímero Estado de los Altos (1838-1840). Una, muy importante argumenta que esta respondía a la lucha que entre liberales y conservadores se libraba en Guatemala, siendo Quetzaltenango baluarte y sede de liberales. Una segunda, el temor existente entre los quetzaltecos “ladinos” por una posible sublevación indígena, más inclinada y apoyada por los conservadores que los liberales; por tanto, había que neutralizar la incidencia conservadora. Una tercera, la situación caótica que en lo económico y político vivía el Estado guatemalteco en esos momentos, cuando se desconocía al gobierno de Mariano Gálvez en las provincias de Centroamérica. A estas tres causas se debe agregar una más, que me parece trascendente: la relativa al descontento que existía en la región occidental de Guatemala, al igual que en el resto de provincias de Centroamérica, contra la Capitanía General, por cuanto esta privilegiaba instituciones coloniales, especialmente el Consulado de Comercio, entidad que gozaba de ser la única con el derecho de importar y exportar productos a la metrópoli (España); esta hegemonía explica también el porqué, inmediatamente después de declarada la Independencia de España, los Estados de Centroamérica se unieron al también efímero Imperio mexicano de Iturbide. La Federación de Estados Centroamericanos concluyó en 1840, cuando Morazán intentó por las armas invadir el territorio guatemalteco con el afán de mantener la unión, siendo vencido por Rafael Carrera.
La creación del Estado de los Altos se discutió por primera vez en las Cortes de Cádiz de 1812, pero no fue sino hasta en la Asamblea Constituyente de la Federación Centroamericana el 27 de abril de 1824, cuando don José de Suasnavar, Jefe político de Quetzaltenango, entregó al Gobierno un “Informe que sobre la erección de un Estado compuesto con los pueblos de los Altos” (129 pueblos con una población total de 210 mil personas), que incluía lo que hoy conocemos como los Departamentos de Quetzaltenango, Totonicapán, San Marcos, Sololá, Quiché y Huehuetenango; y Chiapas, hoy de México. En el informe de don José de Suasnavar se establecía que la población podría contribuir al erario con 124 mil pesos anuales; y que actualmente el comercio “solo favorecía a los capitalinos en detrimento de la provincia”. La creación del Estado de los Altos fue aprobada en 1838, y se dice que nunca fue revertida.
El primer gobierno “provisional” del Estado de los Altos se integró por Marcelo Molina, José Gálvez y José Aguilar; fungiendo como comandante del Ejército, y luego vicepresidente Agustín de Guzmán, quien derrotó a Rafael Carrera en Semetabaj, Sololá, cuando este intentaba invadir Los Altos en 1838, perdonándole de Guzmán la vida a Carrera. Más tarde, Carrera tomó por la fuerza el Gobierno de Guatemala, derrocando al presidente Carlos Salazar (17 de abril de 1839), y aboliendo el pacto Federal. A causa de ello, los liberales se refugiaron en Quetzaltenango. Coincidiendo en el tiempo, el gobierno del Estado de los Altos se opuso rotundamente a la toma de las Islas de Roatán, en Honduras, por los ingleses, postura que provocó el enojo del cónsul inglés, Chartfield, quien procuró que los 1000 fusiles que venían para el Estado de los Altos le fueran entregados a Carrera, dejando al Ejército de los Altos sin capacidad bélica. Ante esta realidad, el gobierno de los Altos fortaleció la conscripción de impuestos, lo que provocó, el 1 de octubre de 1839 un motín indígena en Santa Catarina Ixtahuacán, sofocado por el Ejército, con un saldo de 40 indígenas muertos, razón que uso Carrera como justificación para “liberar a los indígenas del yugo de los ladinos quetzaltecos”, intentando forzar al gobierno de los Altos a la firma de una paz forzosa, a lo que Marcelo Molina se opuso, dando pie a que Carrera ordenara a su general, Doroteo Monterroso, invadir Quetzaltenango, lo que sucedió un 20 de enero de 1840.
Un segundo intento de creación del Estado de los Altos se dio en 1848, cuando Carrera se vio conminado a dejar el gobierno de manera temporal; pero a su retorno atacó Quetzaltenango, fusilando al alcalde Roberto Molina (hermano de Marcelo), y a cuatro miembros de su Concejo Municipal.
La historia del Estado de los Altos es eso, una historia pasada, y como tal un hito para recordar. Nada más.
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