¿Quién es el responsable de las amenazas contra la vida de la diputada Montenegro? ¿Es el Gobierno del presidente Colom como insinúa la prensa y presumen muchos ciudadanos? ¿O son grupos del crimen organizado interesados en desestabilizar al país, como afirman la CICIG y el mismo Gobierno? Al igual como sucedió con el crimen del abogado Rosenberg, los ciudadanos nos vemos en la encrucijada de tener que decidir si nuestro Gobierno es un gobierno de criminales o más bien un gobierno víctima de grupos de desestabilización que se alimentan de nuestra desconfianza. Pero a diferencia del crimen del abogado Rosenberg, esta vez sí contamos con un diagnóstico previo de la CICIG que claramente ha indicado que las amenazas a la diputada Montenegro no provienen del entorno del presidente Colom. Lamentablemente los medios hasta ahora no nos han ayudado a tener un juicio claro (como tampoco lo hicieron en el caso Rosenberg). Su capacidad para evaluar objetivamente hechos que involucran al Gobierno está limitada por su parcialidad política y su irresponsabilidad en el manejo de la información, lo cual desorienta, en vez de orientar a la ciudadanía. Y este manejo mediático irresponsable y parcializado promueve un escepticismo dañino para la cultura política y la estabilidad democrática de nuestro país.
Adicionalmente a la actitud irresponsable mediática se suma nuestra desconfianza milenaria contra todo lo que huela a gobierno. Las elites capitalinas en particular (las que generan el “clima de opinión pública”) manipulan la desconfianza generalizada contra todo gobierno, lanzando chismes conspirativos que prenden rápidamente en la imaginación ciudadana como verdades indisputables.
Sin embargo, la verdad es que ya va siendo hora que tanto los medios como las élites urbanas acepten el hecho de que el presidente Colom no es un criminal que anda asesinando personas o amedrentando a diputadas de oposición. Mientras sigamos inventando espejismos vamos a perder de vista al verdadero enemigo: el crimen organizado. Y mientras la CICIG gasta recursos en aclarar escenarios falsos derivados de nuestros prejuicios políticos, las bandas de verdaderos criminales andan libres y sonrientes apoderándose del territorio nacional.
Aunque algunos no lo crean, el peor escenario político para Guatemala no es la existencia de un gobierno presidido por el ingeniero Colom, sino un país dominado de pies a cabeza por los carteles de la droga. Y son ellos el verdadero enemigo al que debemos enfrentar en el caso de las amenazas contra la diputada Montenegro.
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