Los fideicomisos estatales siguen proliferando a lo largo y ancho del sector público guatemalteco.
Los fideicomisos estatales siguen proliferando a lo largo y ancho del sector público guatemalteco. Millardos de quetzales se manejan a través de este sistema paralelo de gasto público, que opera en fraude de ley, bajo el más absoluto secreto y hermetismo, sin ninguna fiscalización, control ni rendición de cuentas, así como sin regulación alguna. Se crean mediante simples acuerdos o resoluciones gubernativas, ministeriales o municipales, y se ejecutan al amparo de los respectivos bancos fiduciarios.
La ausencia de regulación de los fideicomisos públicos da lugar a que: 1) se constituyen conforme a lo que discrecionalmente se consigna en los acuerdos o resoluciones emitidos por los organismos, instituciones y entidades estatales, atendiendo referencialmente a lo que dispone al respecto el Código de Comercio; 2) se asume que la transmisión de recursos públicos al banco fiduciario es un tácita privatización de los mismos, por lo que el Estado deja de tener control sobre el patrimonio fideicometido (fondos públicos transferidos); 3) se desnaturaliza la figura esencial del fiduciario, porque la administración se delega en comités técnicos; 4) los miembros de los comités técnicos no presentan declaraciones juradas patrimoniales, pese a administrar fondos públicos multimillonarios, ni están sujetos a la Ley de Probidad; 5) la fiscalización del fideicomiso se confía a auditores independientes, por lo que la Contraloría General de Cuentas queda relegada a un segundo plano; 6) el patrimonio fideicometido puede ser ampliado a discreción, en forma ilimitada e indefinida, sin que medie nueva autorización; 7) los fideicomisos no se ajustan a lo que ordena la Ley de Contrataciones del Estado, por lo que todos los contratos y compras son discrecionales; 8) las contrataciones de personal no se ajustan a la Ley del Servicio Civil ni están sujetas al régimen de seguridad social; 9) los comités técnicos y los bancos fiduciarios no están obligados a rendir cuentas sobre su gestión; y 10) la transferencia de los fondos públicos al fideicomiso no cumple con lo exigido por la ley para la enajenación de bienes del Estado.
En el caso de la Municipalidad de Guatemala, todos los fondos se manejan a través de fideicomisos y en su seno se fabrican todo tipo de negocios. Tu Muni se ha convertido en una “gestora de negocios”, en medio de un tráfico de influencias espeluznante y patético. Los contratos edilicios se otorgan a través de los fideicomisos y no hay forma de que se pueda acceder a información alguna, porque Tu Muni se maneja como otro Estado dentro del Estado de Guatemala.
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