El 5 de marzo de 2009, un médico sufrió un ataque: dos vehículos lo siguieron por más de un kilómetro y sus ocupantes le dispararon con fusiles.
La noche del viernes 5 de marzo de 2009 se armó un revuelo en un sector de la zona 1 por un ataque armado contra un médico. La escena era la siguiente: un picop último modelo, con perforaciones de bala de fusil empotrado en una casa; dos camionetas modernas huyendo a toda marcha; y una autopatrulla que no intentó detener a los agresores.
En menos de 10 minutos llegaron más de 8 carros policiales a la escena. En 15 minutos, se presentaron agentes de la Oficina de Responsabilidad Profesional (ORP). Y un tanto después, fiscales del Ministerio Público (MP).
La víctima, el médico Carlos Aníbal Herrera, explicó que no sospechaba del motivo del ataque, pero describió que cuando viajaba por la colonia La Palmita, zona 5, dos carros, una camioneta Toyota Runner blanca y una Prado oscura, lo siguieron e intentaron cerrarle el paso.
Entonces, él tomó el bulevar La Asunción que conecta la zona 5 con la 1, por donde huyó mientras le disparaban. Cuando llegó a la zona 1, perdió el control y se estrelló contra un casa. Por el lugar pasaba una radiopatrulla identificada con las siglas “DOP”.
Este fue el testimonio que la víctima proporcionó a los agentes que se presentaron a la escena de los hechos y que está registrado en el informe policial.
Aunque en dicho reporte los agentes escribieron que los integrantes del carro policíaco que presenció el incidente enfrentaron a los delincuentes, no fue así. Después se comprobó que no hicieron nada. Una investigación de la ORP estableció que las armas de los policías que viajaban en esa autopatrulla nunca fueron percutadas.
El Ministerio Público (MP) recibió indicios que los responsables del ataque integraban el grupo de seguridad personal de la entonces directora general de la PNC, Marlene Blanco Lapola.
Los testigos proporcionaron números de placas, aunque no completos. “Por eso se solicitó incautar los libros de ingresos y egresos a la Dirección General de la Policía”, dijo la fiscal Rubí Monzón de la Fiscalía de Delitos contra la Vida. Sólo tuvo tiempo para eso. Al siguiente día, el caso fue trasladado a la Fiscalía de Delitos Administrativos, donde se encuentra en la actualidad, identificado como el expediente MP 0012-2009-28808.
Monzón dijo que no supo más de esa historia. Que los resultados de la investigación ya quedaron en manos de esa fiscalía.
elPeriódico intentó localizar a Lapola, mas no respondió a varias llamadas a su teléfono celular.
Las pesquisas han determinado que minutos después del ataque ingresaron a la Dirección de la Policía, por la puerta de salida, dos vehículos asignados a la ex directora de la Policía. El hecho de que ingresaron por la puerta de salida es una acción contraria a las normas establecidas en un edificio de seguridad. Especialmente, cuando por esa puerta suelen salir patrullas y carros a toda marcha.
Pero lo más curioso es que las características de dichos carros son similares a las de los vehículos descritos en el ataque: una Fortuner -no una Runner- blanca y una Prado negra. La Runner y la Fortuner son dos modelos distintos de la línea Toyota. Sus detalles son similares.
Entre las acciones que ha realizado la agencia tres de la Fiscalía de Delitos Administrativos se encuentran: la solicitud de la nómina del personal de seguridad asignado a Lapola en ese entonces y el registro de automóviles y armas asignadas a los agentes de seguridad, además de entrevistas a testigos y víctima.
El fiscal a cargo del caso dijo que no puede proporcionar detalles, pero confirmó que ya se han verificado esos datos. “No podemos decir que son o no responsables”, agregó.
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