El sábado 6 de este mes me dirigía a México, cuando en el tramo carretero comprendido entre el Asintal y Coatepeque sufrí un intento de atraco. Un carro marrón con vidrios no polarizados de aspecto viejo, con dos tipos a bordo se dio a la tarea de querer tirarme a la cuneta del lado derecho, yo venía conduciendo mi coche con placas mexicanas. Para mi fortuna llegué a Tecún Umán, al bajarme de mi carro las personas de migración me preguntaron ¿qué me pasaba? Luego de explicarles lo sucedido, su respuesta fue muy sencilla, “así es, en ese tramo hay asaltos, y más siendo mujer y viniendo sola, déle gracias a Dios que no la mataron”. No somos libres de andar en las carreteras con placas extranjeras porque nos convertimos todos en objeto de atraco. Cuando crucé la frontera mexicana, a medio puente donde se divide Guatemala y México, me paré y lloré y me dije “qué le ha ocurrido a mi país”.
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