A menudo, solemos hacer distinciones entre el ámbito público y el ámbito privado, reconociendo que el ámbito de lo privado constituye aquella área de nuestra vida relativa a las actividades, los derechos individuales y las obligaciones personales; de manera que nos referimos a la familia, al derecho de propiedad, a nuestro credo, y a nuestros bienes, como asuntos privados.
A diferencia del ámbito privado, el ámbito público se refiere a todas aquellas actividades, derechos y obligaciones colectivas. Esto quiere decir que a la esfera pública pertenecen los así llamados derechos sociales, y aquellas cosas que pertenecen a la comunidad, como los lagos, los ríos, y las carreteras. Pero lo interesante no es definir el ámbito de lo público, sino demostrar que hay dos visiones encontradas respecto a este tema tan importante.
La primera visión percibe lo público como todo aquello que “no es de nadie”. En esta perspectiva, el Lago de Amatitlán “no es de nadie”. El Lago de Atitlán “no es de nadie”. Los bosques “no son de nadie”. Las carreteras y aún nuestras calles y avenidas, “no son de nadie”. Si “no son de nadie”, no hay por qué cuidarlas, no hay por qué preservarlas. No tenemos por qué preocuparnos de esos bienes qué no son nuestros, y por tanto no nos interesan en los más mínimo.
La segunda manera de ver lo público es totalmente diferente y afirma que “lo público, nos pertenece a todos”. En esta perspectiva, y bajo esta visión, ¡todos somos dueños de nuestra Guatemala! Es más, no sólo nosotros somos dueños, si también nuestros hijos, nuestros nietos y todas aquellas generaciones futuras de guatemaltecos que aún no han nacido.
La primera visión de lo público se limita a los habitantes de un país, a personas que nacieron y vivieron en una nación, pero jamás llegaron a comprometerse con ella. La segunda visión se extiende a los ciudadanos, y genera responsabilidad y mayordomía, que significa el reconocimiento de que únicamente somos administradores temporales de los recursos y las riquezas de nuestro país. Esta visión forja ciudadanos responsables y comprometidos, dispuestos a cuidar de lo que es nuestro.
Nosotros, los guatemaltecos, somos quienes debemos decidir qué tipo de sociedad queremos construir. ¿Vamos a limitarnos a ser habitantes de esta nación o estamos dispuestos a cuidar y a preservar nuestra Guatemala? La ciudadanía es tarea de todos.
Este espacio es para promover el diálogo, compartir, discutir y argumentar sobre el artículo publicado, únicamente.
Se prohíben mensajes que contengan:
Nos reservamos el derecho de editar o eliminar cualquier mensaje que no cumpla con las condiciones anteriores. Y de ser necesario bloquear a usuarios.
Al participar, acepta las reglas y el aviso legal.
12 comentarios: