El crecimiento se estima entre 1.3. y 2.1 por ciento.
El año pasado, el Ministro de Finanzas y la Presidenta del Banco de Guatemala se comprometieron a cumplir ciertas condiciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI), como parte de un arreglo crediticio (SBA, Stand-By Arrangement) para poder acceder a un préstamo de 630 millones de Derechos Especiales de Crédito (DEG), con carácter precautorio, es decir, sólo si llegan a necesitarse.
En abril del año pasado, se comprometieron a no exceder el déficit fiscal del Gobierno central en en 2.8 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) en 2009 y en un 2.6 por ciento este año. En noviembre del 2009, las autoridades nacionales cambiaron sus metas, subiendo el déficit al 3.4 por ciento en 2009 y al 3.1 por ciento en 2010.
Según las estimaciones del Gobierno, la recaudación tributaria caería en 0.8 por ciento del PIB. No obstante, al final, los ingresos tributarios sólo disminuyeron Q1,530 millones respecto del 2008, la mitad de lo previsto.
Ambos funcionarios se comprometieron a que los exagerados déficits del 2009 y 2010 (males necesarios en las circunstancias de la crisis), se financiarían primordialmente con mayor endeudamiento externo (US$1,000 mil millones). Cabe recordar que, en promedio, el déficit del Gobierno central no había excedido del 1.8 por ciento del PIB.
Según la carta de intenciones de abril, apuntaron a un crecimiento económico para 2009 de entre el uno y el dos por ciento (en realidad solo fue 0.6 por ciento) y, para el 2010, de entre un 1.7 y un 2.7 por ciento del PIB (ahora se estima menos, entre 1.3 y 2.1 por ciento).
Lo positivo es que en la carta de intenciones más reciente, de noviembre del 2009, reafirman su compromiso de mantener la sostenibilidad fiscal a mediano plazo, y mientras la recaudación tributaria vaya aumentando conforme se recupera la economía, harán su mejor esfuerzo para reducir el déficit y el endeudamiento público a los niveles previos a la crisis.
Otro compromiso adquirido fue la aprobación de reformas a la legislación bancaria durante el primer semestre de este año, clave para el fortalecimiento del sistema financiero.
En resumen, más allá de la situación política en que estamos inmersos por los graves riesgos de ingobernabilidad en el ámbito de la seguridad y la justicia que está pasando el país por el enfrentamiento de diversos sectores, mafias de corrupción y crimen organizado, dentro y fuera del Gobierno; por suerte, la parte macroeconómica está en mejores manos y con mejor sentido de estabilidad y prudencia.
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