Atendiendo una recomendación de la CICIG, organizaciones estudiantiles y juveniles los invitaron a externar sus criterios sobre la elección del Fiscal General.
Enuna conferencia ante cientos de jóvenes universitarios, el titular de la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG), Carlos Castresana, habló sobre la reconocida honorabilidad que debe tener el nuevo Fiscal General de la Nación. “Una cualidad intangible que se reconoce a leguas, pero que para algunos pocos que quieren insistir en componendas, resulta un concepto abstracto y confuso” mencionó el comisionado internacional.
Esas personas honorables son las que deben postularse como candidatos a Fiscal General, dentro de un proceso que será “vigilado y fiscalizado por la sociedad civil y ¿por qué no? Por la comunidad entera”, añadió.
En esa ocasión los jóvenes universitarios preguntaban: ¿Qué podían hacer para tener el mejor Fiscal General?. Castresana les respondió: “Los jóvenes universitarios tienen una enorme responsabilidad en el futuro de algunos aspectos cruciales de su país que se encuentran en juego en este momento. Tienen el deber de comprometerse con su país”. Y les dio un consejo final: “pueden ir uno por uno a sus facultades de Derecho y hablar con sus decanos y decirles: nos gustaría que usted públicamente explique a quien va a apoyar y por qué. Nos gustaría estar seguros de que esta vez el decano de mi facultad de Derecho no va a permitir que pase alguien que no tenga una reconocida honorabilidad a esta lista de seis dentro de la cual el Presidente tiene que elegir al Fiscal General”.
Semanas más tarde los jóvenes convocaron a un foro a los decanos de las facultades de Derecho de las universidades del país para poner en práctica los consejos de Castresana.
Pero la teoría resultó más fácil que la práctica: ninguno de los decanos aceptó la invitación de los jóvenes.
Con argumentos como los siguientes: “hemos considerado que siendo parte del proceso, en una posición mediática y ante la eventualidad de que en eventos como al que se nos invita, pudiéramos incurrir en adelantar opiniones o criterios que pudieran repercutir en el proceso, es preferible no asistir…”
“Sintieron presión, quizás no pensaron que iba a haber diálogo”, dijo Josué Cum del Comité de Ética y Derecho de la Universidad de San Carlos.
“Lo que estábamos pidiéndoles era saber en qué criterios se iban a basar para elegir a sus candidatos. No estábamos cuestionándoles a quién iban a elegir, sino sobre sus criterios”, asegura Pedro Cruz, de Jóvenes por Guatemala.
Lo lamentable de la ausencia de repuesta de los decanos es que cae en un campo que ha sido estéril durante décadas –la juventud y su interés en participar en los procesos ciudadanos– y esto fue resentido por los diferentes líderes de las asociaciones de estudiantes. “Los jóvenes tenemos derecho a saber. Con estas acciones nos desmotivan sobre querer informarnos de estos procesos. Estamos haciendo el esfuerzo para que más jóvenes se motiven en el acontecer nacional, pero con esa actitud no nos están ayudando”, critica Carmen Zea, de la Universidad del Istmo
Cum piensa que pudo haber “algo más” detrás de la negativa de los decanos a abrirse ante los jóvenes. No le extraña su posición pues las decisiones que toman son “acuerdos entre ellos”. Se intentó conocer la opinión de los decanos, pero ninguno respondió.
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