Para promover el diálogo en la formación a docentes que realizamos en áreas rurales de nuestro país, pregunté, ¿qué le ha pasado a usted, que cree que no le ha pasado a nadie más en este grupo? Atónitamente, escuché los siguientes testimonios en una región de Izabal: si le siguen quitando a las niñas el próximo año, el profesor de 6to. grado se va a quedar sin alumnos. Otra agregó: este año han entregado a más niñas, más temprano. La última estaba en 3er. grado y tenía 12 años. En mi ignorancia empecé a dar señales de no comprender de qué estaban hablando. ¿Qué es eso de entregar niñas?
Este comentario vino a ampliar la información. A mí también me ha sucedido, el mes pasado, al acercarse la hora de la salida, una niña se acercó para decirme al oído: “¡Seño, por favor lléveme a su casa! Yo no puedo regresar a la mía. Mi mamá me compró ropa nueva y yo sé que eso quiere decir que me van a entregar a un hombre. ¡Yo no quiero eso, deseo seguir estudiando!”. Comprender de lo que estaban hablando y escribirlo ahora, aún me hace llorar.
La maestra no se llevó a la niña a su casa, pero convocó a todos los padres de familia y les explicó las consecuencias de lo que hacían, incluso que estaba dispuesta a demandarlos ante las autoridades. Esto cambió las cosas para esta niña en ese momento.
En mi dolor lo conté a muchas personas y mi sorpresa fue mayor cuando el problema no sólo es conocido, sino que parece común, tanto que es considerada como una costumbre propia de la cultura. Estas historias también las afirman algunos varones de las comunidades e incluso algunos maestros que, con una risita burlona, agregan que las niñas son las que quieren marido.
¿En qué cultura del siglo XXI se puede aceptar que una niña de 12 años que, con suerte llegó al 3er. grado de primaria, esté preparada para ser madre en un país que busca con urgencia un desarrollo responsable y sostenido, basado en el respeto?
Y es aquí en donde afirmo que la pobreza, la ignorancia y deshumanización no justifican que esto siga sucediendo. Ellas, como todas las niñas de su edad, también necesitan jugar al fútbol o a las muñecas. Tienen sueños, quieren y necesitan seguir con el estudio antes de convertirse en madres.
Estas niñas son entregadas a adultos de su comunidad u otra, que al tener cierta seguridad económica, buscan en su ignorancia una niña a quien convertir en madre.
Este espacio es para promover el diálogo, compartir, discutir y argumentar sobre el artículo publicado, únicamente.
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