Hace ya una década, cuando dirigí por primera vez el Centro de Estudios Urbanos y Regionales (CEUR) de la Universidad de San Carlos de Guatemala (USAC) tuve la oportunidad de conocer varias copias de los manuscritos de las obras en preparación del líder político, profesor e investigador universitario, Manuel Alberto Colom Argueta. Destacaba un trabajo sobre la historia política de Guatemala, en la que Meme hacía un análisis de las fuerzas por detrás de cada personaje que había jugado un rol preponderante en los sucesivos estadios de nuestra convulsionada vida cívica. Francamente, nunca había leído una historia tan clara y directa.
Hace treinta y un años, antes de caer abatido por los asesinos que le vedaron a Guatemala tener a un presidente de altos vuelos, Colom Argueta concedió una última entrevista a la prensa extranjera, que fuera publicada en abril de 1979, en el Latin Ameican Political Report. Leamos algunos extractos de lo que pensaba el extinto líder político del Frente Unido de la Revolución (FUR): “La clase en el poder, el cual comparte con el Ejército, no es homogénea en sus intereses y puede ser dividida en un número de grupos influyentes dentro de los cuales uno de los más poderosos es el sector comercial”. Colom Argueta creía que este sector tenía fuertes vínculos con el general Ricardo Peralta Méndez. Meme continúa el análisis: “Igualmente fuerte es el sector agroexportador, al cual pertenecen Raúl y Jorge García Granados, el poder detrás del trono del presidente Romeo Lucas García. Dentro de este sector podemos distinguir entre los millonarios emergentes del dinámico negocio del algodón y la anacrónica derecha conservadora de los caficultores”.
Más aún, completa Colom: “Existe también el tradicional sector industrial monopolista, del cual el coronel Enrique Peralta Azurdia es la cabeza visible”. “Durante las administraciones de Arana y Laugerud, el sector bancario ha caído crecientemente penetrado por el capital extranjero. No obstante, el sector financiero guatemalteco es extremadamente fuerte y se esconde detrás de los aparentes detentores del poder. Su hegemonía le permite decidir políticas económicas para el Gobierno pero, debido a sus conexiones internacionales, sus intereses están siempre subordinados a los intereses de la inversión extranjera”.
Con relación a la “democracia de aquellos años” afirmaba: “Cada nuevo Gobierno es elegido por la jerarquía militar y por la oligarquía, quienes negocian sobre el candidato presidencial. Es muy cómodo tener un presidente disponible que puede ser comerciado cada cuatro años por otro ‘democráticamente electo’”. “Esto evita la mancha de una dictadura personal. Una característica distintiva del presente Gobierno es que ya no tiene el poder para arbitrar en los conflictos inter-oligárquicos”. Se ha intentado destruir, por otra parte, toda resistencia popular organizada.
A los 31 años del cobarde asesinato que cortara su vida, el CEUR-Usac, conjuntamente con amigos y correligionarios, le rinden el viernes 19 de marzo, a partir de las 17:00 horas, un homenaje, que será también para el destacado ciudadano Alfonso Bauer Paiz, en el Paraninfo Universitario –Centro Cultual Universitario– en la zona 1.
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