Antes de continuar considero conveniente explicar brevemente algunos conceptos económicos que nos ayudarán a entender el tema: la economía es una disciplina, parte de la praxeología, que estudia la acción humana desde el punto de vista de la escasez. Tanto la praxeología como la historia son consideradas las dos ciencias sociales que estudian la acción humana, la primera lo hace a priori, y la segunda a posteriori.
La economía busca encontrar leyes que rigen a los individuos cuando actúan en relación a la satisfacción de sus necesidades materiales, pero debido a sus limitaciones, sólo puede enunciar principios o axiomas que nunca serán verificados con certeza, ya que la vida económica se desarrolla entre múltiples variables que continuamente cambian.
Todas las leyes de las ciencias naturales han pasado por un triple proceso: inducción, deducción y verificación. Estas leyes son tan exactas que nos permiten diseñar naves espaciales, aviones, generadores eléctricos, sistemas de telecomunicación, y millones de ejemplos más, con muchísima exactitud. Este no es el caso de la economía.
Los axiomas económicos sólo nos permiten predecir tendencias probables, dado un escenario, bajo el método de ceteris paribus (situación de laboratorio). La economía sólo pretende explicar y no normar.
Un principio económico es que todas las personas continuamente ordenan sus preferencias de una forma subjetiva y al margen (no en promedio). La suma de todas estas valoraciones subjetivas forman los precios de mercado, los cuales nos muestran la escasez relativa de todos los bienes y servicios.
Otro principio relacionado con el factor que voy a analizar es que el precio de mercado determina los costos de producción, y no viceversa, como todavía lo creen algunos pseudoeconomistas.
Tal vez el principio más importante es: todo factor de producción, en una sociedad desarrollada, tiende a ser remunerado en una cantidad cercana a su producto marginal.
El último factor de producción que voy a analizar es el factor trabajo, mano de obra, o también conocido como factor laboral, y el cual tiene características especiales, ya que este factor no es una mercancía más.
El factor trabajo está normado por códigos laborales que son tutelares de los trabajadores, y por leyes especiales que buscan reducir la debilidad que puede tener un trabajador individual ante una empresa que lo emplea. Esta legislación no siempre logra los resultados deseados a favor de los trabajadores, y por lo general sólo favorece a grupos minoritarios.
Las relaciones obrero-patronales son continuamente analizadas desde distintos ángulos: sociológico, antropológico, religioso –hay encíclicas católicas especializadas en el tema– filosófico, histórico, y económico, que es el ángulo que yo he estado utilizando y continuaré con el mismo.
El factor capital necesita del factor trabajo para producir, y además para consumir los productos que le dan su rentabilidad, pero el factor trabajo necesita del capital para obtener su salario, con el cual consumirá los productos que ha contribuido a fabricar.
Por un momento veamos el salario, no en término de quetzales, sino de capacidad de consumir productos de primera necesidad para entender el concepto de la paridad del poder de compra.
En la próxima columna trataré de analizar la realidad del mercado laboral contra los principios aquí enunciados.
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