La manipulación de noticias, la inflación de la personalidad y la propaganda que en estos meses inunda la tricentenaria Universidad de San Carlos, es el reflejo del concepto que los candidatos tienen de la masa “intelectual” conformada por profesores y estudiantes. Este domingo, el rector Gálvez, publicó en prensa sendos anuncios sobre los cursos libres que ahora ofrecerá la Usac. El costo de los mismos habrá alcanzado la cifra de Q50 mil por el uso de contraportada y página completa. Como no es anuncio de campaña, los recursos seguramente salieron de los fondos de la “U”. Y como el rector es incapaz de figurar por sí mismo, invita a Castresana, quien sí goza de créditos por sus acciones por la justicia en el país, para montarse en su imagen y cabalgar en la propaganda hacia el trono. Más allá del desuso que Gálvez hace de los fondos universitarios, las campañas electorales en la Usac han hecho caso omiso del Artículo 63 de su reglamento de elecciones. En él se establece que “el proselitismo y propaganda en las elecciones debe estar imbuida por un alto sentido ético”. Y les queda prohibido: “Utilizar medios de financiamiento obtenidos de fuentes reñidas con la ley y la moral”. No hay duda que han circunvalado la ley, y a todas luces, han ultrajado la moral.
Gálvez está urgido de propaganda. Necesita dos tercios del Cuerpo Electoral para reelegirse como rector. Sus posibilidades de arrebatar tantos electores, día a día, se le hacen más escabrosas. Pero si Gálvez gana más de la mitad de los electores, pero queda escaso de los dos tercios, estará en posición favorable para “mercar” con el segundo. El poder seguiría de una u otra forma en sus manos. Rumores rondan sobre la posibilidad de que al ganar con mayoría simple, Gálvez podría ceder su candidatura a su delfín. Eso sería fraude. Tan claro como lo sentencia el reglamento eleccionario, declarando un vicio fundamental cuando “los considerados como electos no obtengan las mayorías estipuladas para cada caso” (Artículo 73, [f]). Los universitarios debemos por moral y honor defraudar la propaganda desplegada y vigilar estos comicios. No hay que olvidar que fue Hitler quien dijo que “a través del uso constante y audaz de la propaganda, uno puede hacer ver a la gente el infierno como cielo o una vida muy miserable como paraíso”. Por eso, que viva la sempiterna ¡Huelga de Dolores!
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