Niños guatemaltecos, víctimas de la violencia en un país sin instituciones, ni método.
¿Cuánto nos hemos habituado a la violencia hasta creernos incapaces de combatirla?, ¿cuán insensibles somos frente a ella cuando se ceba en alguien con quien apenas nos identificamos? Y más allá de eso, ¿cuán enfermos estamos por nuestras divisiones sociales para valorar a unas víctimas y desestimar a otras?
Recibí un mensaje de la asociación de padres del colegio donde estudian mis hijos. Se trata de una campaña transmitida por internet titulada “5 por Nicolle”. Se refiere a Estefanía Nicolle Samayoa Muy, la niña de once años, estudiante del Colegio Alemán, alcanzada por una bala en el ataque a los policías que se produjo la semana pasada a la altura de El Trébol. Ell viajaba en el bus del colegio rumbo a su casa. La bala se internó en el párpado superior del ojo izquierdo y explotó adentro provocándole serias lesiones. Su familia decidió trasladarla al hospital Jackson Memorial de Miami, Florida, en busca de la mejor atención posible. Cubrir los gastos de su tratamiento supone un gran esfuerzo económico y un grupo de personas ha iniciado una campaña de solidaridad con un aporte mínimo de US$5, que se pueden depositar en la cuenta del Banco Agromercantil 30-3046694-9.
Pienso en Nicolle como en su momento muchos pensamos en Anthony Josué. ¿Recuerda al niño de dos meses de edad que murió en brazos de su madre por una bala que lo alcanzó durante el asalto a un bus urbano? Ambos son víctimas de ataques dirigidos contra otras personas, que resultaron afectados por encontrarse en el sitio incorrecto en el momento equivocado. Eso ocurre en muchas ciudades del mundo, pero en Guatemala se produce cada vez con mayor frecuencia y la percepción es que las condiciones del país van hacia el deterioro sin que los esfuerzos de las autoridades sean suficientes para reducir los riesgos. ¿Acaso la nueva Ley de Armas ha disminuido la criminalidad en el país? ¿Actuamos pronto para enmendarla o para mejorarla o nos hacemos los desentendidos con este tema?
Más grave aún es percatarse de que la presencia de niños no inhibe a sicarios y delincuentes de atacar a sus víctimas. Son incontables los casos que refleja la prensa nacional de ataques en contra de adultos en los cuales resultan heridos de gravedad los niños que les acompañan. Un padre asesinado frente a sus hijos. Una madre agredida mientras llevaba a su hija de la mano. Estos hechos ocurren prácticamente sobre todo en colonias muy pobres alrededor de la ciudad de Guatemala.
También es notorio que la violencia dirigida en contra de niños crece constantemente. Byron Rustrián de doce años, fue secuestrado y luego asfixiado por sus secuestradores en Palín, Escuintla en julio de 2009. O las tres hermanas Suruy Socorec, violadas y luego degolladas en San Lucas Sacatepéquez.
Son tantos los niños agredidos o víctimas de agresiones a adultos que una sociedad menos fragmentada y con más sentido de responsabilidad y de unidad, se movilizaría para mejorar las condiciones de seguridad. Es obvio que los esfuerzos desde el Estado son insuficientes, pero atribuirle toda la responsabilidad a una administración de Gobierno es tan necio como creer que guarecerse dentro de condominios o residencias protegidas por muros perimetrales, razor ribbon y guardias de seguridad privada armados con carabinas del siglo XIX, es suficiente para evadir el peligro. La violencia nos alcanza a todos. Lo aterrador es que puede afectar incluso a nuestros hijos. Alcanza también a las autoridades que a estas alturas, desbordadas y abrumadas, deben recriminarse a sí mismas el tiempo perdido para capacitarse en una materia tan compleja. Y nosotros, los contribuyentes, que a lo largo de los años nos hemos creído muy vivos por regatear el pago de impuestos con el pretexto de que siempre habrán de ser mal utilizados, ahora caemos en la cuenta que no tenemos instituciones capaces de frenar las balas. Ni siquiera aquellas que alcanzan a los niños.
Este espacio es para promover el diálogo, compartir, discutir y argumentar sobre el artículo publicado, únicamente.
Se prohíben mensajes que contengan:
Nos reservamos el derecho de editar o eliminar cualquier mensaje que no cumpla con las condiciones anteriores. Y de ser necesario bloquear a usuarios.
Al participar, acepta las reglas y el aviso legal.
17 comentarios: