Luis Gabriel López Monterroso fue médico personal de Álvaro Colom durante la campaña presidencial. Después se sentó en la silla de un viceministerio de Salud durante seis meses. El mandatario ordenó su cambio.
Las aspas del helicóptero se activaron hasta que la equis que forman los filones metálicos de la hélice se convirtieron en una mancha negra que daba vueltas sobre el cielo nublado. En el interior de la nave viajaba el piloto, el asesor de comunicación del candidato presidencial, dos periodistas y un pasajero especial cuya identidad fue revelada sólo hasta el final del viaje.
Entonces era julio de 2007, la campaña electoral para Presidente de Guatemala 2008-2012 se encontraban en plena efervescencia. Álvaro Colom lideraba las encuestas. Y el futuro presidente viajaba en otro helicóptero, pocas millas adelante de esta aeronave que llevaba al pasajero más importante, después de Colom.
El tripulante anónimo, cuyo cupo estuvo siempre resevado en los helicópteros de campaña, llevaba consigo una hielera grande, como las que viajan al Puerto repletas de cervezas. Los agentes de seguridad se hacían cargo de ella, pero esta llevaba un contenido diferente. “Ahí dentro viene todo el equipo que puede necesitarse para salvar una vida,” explicó el tripulante desconocido, “es equipo médico.” Luis Gabriel López, médico y cirujano, era el pasajero. Él se presentó.
Este hombre siguió detrás cada paso de Álvaro Colom durante su campaña. Su especialidad, según explicó, era atender emergencias de choque. Y por emergencias de choque –relató como lo explica un docente a sus estudiantes– debía entenderse cualquier incidente violento: heridas de arma blanca o de fuego, daños provocados en una explosión, obstrucción de vías respiratorias o digestivas. “Cualquier situación de impacto”, añadió.
La UNE había estipulado que un doctor, especializado en emergencias, acompañara en cada viaje a Colom. La dirigencia del partido temía –en un país tan violento- un ataque contra el candidato. La última campaña electoral quedó marcada con la muerte de 56 activistas políticos, 20 de ellos miembros de la UNE. Así que Luis Gabriel López era el médico destinado para salvar la vida del probable Presidente de la República, en caso que sucediera un choque de ese tipo. Esto no sucedió. Afortunadamente el pasajero anónimo nunca usó su equipo. Su rol durante la campaña no fue nunca tratado de manera pública.
¿Cómo llegó López Monterroso a Colom? No hay fuente que relate de manera oficial cómo se conocieron. Pero existe una red de relaciones que puede explicar el vínculo: López Monterroso es concuño de Gustavo Espina Salguero, ex vicepresidente de la República, un hombre que tiene cierta influencia en el gobierno actual.
Hay dos fuentes distintas que sostienen que ese fue el hecho que promovió a López Monterroso dentro del actual gobierno. Algo imposible de corroborar.
Otro ejemplo notorio de dicha influencia fue el nombramiento de Sergio Eduardo Romano como Registrador General de la Propiedad. La posición que han ocupado abogados con años de experiencia, en un puesto que devenga uno de los ocho salarios más competitivos de Gobierno, la ocupa hoy el joven yerno de Espina Salguero.
Luis Gabriel López fue nombrado como viceministro de Salud en enero de 2008. Eso parecía lógico dado que su especialidad era la medicina. Aunque cuando el presidente Colom diseñó el equipo de trabajo de dicha cartera, no lo había tomado en cuenta para que ocupara el cargo de Viceministro Administrativo. Este puesto originalmente iba a ocuparlo el médico Salvador López, quien contaba con una carrera de 34 años de experiencia en salud pública y era muy cercano al vicepresidente Rafael Espada.
Una historia da cuenta que Salvador López fue al despacho del Ministro, en ese entonces Eusebio del Cid, para asumir el puesto, cuando fue informado que ya tenía sustituto: Luis Gabriel López Monterroso. Su llegada fue sorpresiva. El propio vicepresidente Espada reconoció que era alguien con poca experiencia en puestos administrativos, pero le dio el beneficio de la duda: “Hay que darle oportunidad a la gente nueva”, dijo.
Quienes trabajaron con él dicen que su inexperiencia le pasó factura. Desconocía los procedimientos. Esto le trajo problemas en algunas compras. Su presencia fue fugaz. Seis meses después dejó el puesto cuando Del Cid salió del Ministerio de Salud. Hasta ahora no se ha hablado de corrupción.
Colom dijo en ese entonces que los cambios se ordenaron para dar una “evolución” al trabajo en esa cartera.
Luis Lara, miembro del sindicato de ese ministerio, afirmó que no hay señalamientos de corrupción en su contra. “Fue poco tiempo el que estuvo, pero fue transparente. No podemos decir que hubo mal manejo de fondos”, agregó el dirigente.
Las acusaciones contra López Monterroso llegaron este año cuando se denunció que desde que Colom es presidente los contratos para ejecución a través de la ONG Adesfam, de la cual es representante, han aumentado significativamente. La ONG fue creada en 2001 y los registros del portal Guatecompras revelan que ha ejecutado dinero del Estado desde 2006.
En el primer año fue la responsable de contratar a una empresa para la ampliación y construcción de una carretera en el municipio de Santa Lucía La Reforma en Totonicapán por un monto de Q650 mil. En 2007, la cifra para llevar a cabo obras aumentó a Q1.4 millones en 4 proyectos: 4 trabajos para adoquinar las calles en Santiago Sacatepéquez. Durante el primer año de gobierno de Colom, la cifra dada a Adesfam aumentó hasta Q17.4 millones por construcción de escuelas, remozamiento de aulas y proyectos de agua potable. En 2009, las adjudicaciones dadas a la ONG del ex médico de Colom experimentaron una significativa alza, Q44 millones.
Hay un dato interesante en estas adjudicaciones: durante tres años ejecutó obras de infraestructura, creación y mejoramiento de carreteras, pero el año pasado realizó compras de vehículos y equipo de oficina e instrumentos de investigación para la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG). ¿Por qué se eligió a dicha ONG para ejecutar proyectos distintos a lo que había hecho en los últimos tres años? López Monterroso, contactado por teléfono, prefiere no hablar.
Adesfam, no obstante, no es una ONG creada, de manera cerrada, exclusivamente para proyectos de construcción e infraestructura. Sus fines son abiertos: puede ejecutar todo tipo de proyectos. Pero fue en el último caso en mención, cuando el ex ministro de Gobernación, Raúl Velásquez, vio anomalías y decidió cancelar el contrato. Adesfam ya había ejecutado Q10 millones y le faltaban Q15 millones.
La Contraloría General de Cuentas (CGC) realizó una investigación sobre la compra de 25 vehículos a solicitud de la CICIG. Esto porque según el ente internacional, hubo anomalías debido a que los vehículos fueron registrados a nombre de Adesfam en lugar del Ministerio de Gobernación (Mingob). Por esto la CICIG ya presentó una denuncia contra el ex ministro de Gobernación, Salvador Gándara, y la CGC dirá si Adesfam cometió anomalías.
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