Franciso Dall’Anese, fiscal general de Costa Rica, es presidente del Consejo Centroamericano de Fiscales. Dice que se ha perdido la guerra contra el narco.
¿Se puede hablar de una política criminal en la región?
– El Consejo Centroamericano ha hecho ingentes esfuerzos para definir una política de persecución penal conforme a lo que afecta a los países centroamericanos. Encontramos negocios lucrativos como el narcotráfico, tráfico de armas y trata de personas; pero el consenso es que, aunque trata de personas esté en tercer lugar, es lo que más lesividad causa a seres humanos y por ello lo vemos como prioridad.
¿Y cuáles son los pasos que han dado para definir la política de persecución en ese tema?
– Primero se hizo un diagnóstico de criminalidad, fue aprobado por las fiscalías centroamericanas, creamos un proyecto de protocolo, y en este momento Ministerio Público (MP) y policías de Centroamérica se capacitan sobre ese protocolo.
Hablemos del diagnóstico: ¿Qué reveló?
– El área está muy débil, no lo dice el diagnóstico, lo digo yo: hay una vulnerabilidad en fronteras e instituciones, no existen mayores controles ni rendición de cuentas ni transparencia. Hay organizaciones criminales cuyo presupuesto es mayor que el presupuesto de estos países.
Y así ¿cómo ha evolucionado el narcotráfico en Centroamérica?
– Mientras los criminales van por el ascensor, nosotros vamos por las escaleras. A partir de los atentados de las torres gemelas, Estados Unidos fortaleció el perímetro de seguridad y además incrementó las condenas contra narcotraficantes, los colombianos ya no quieren llegar con droga a territorio norteamericano, entonces decidieron entregarle la droga a los carteles del norte de México, pero a su vez el excedente, porque ya no fluye toda la droga a EE.UU., la colocan ahora en Centroamérica, a precios más baratos.
Centroamérica se convirtió en un mercado de consumo.
– Y desgraciadamente Costa Rica es el mayor, porque su clase media es más ancha y por consiguiente hay mayor capacidad de compra. El Instituto de Alcoholismo y Farmacodependencia en 2008 reportó 250 mil consumidores más. Además, de países de tránsito nos estamos convirtiendo en país de destino.
Así como la droga, ¿es también Centroamérica el destino del dinero del narcotráfico?
– Los carteles del Norte de México se disputan el monopolio de las drogas y están en guerra contra la Policía de EE.UU., sume a ello la agresividad del presidente Álvaro Uribe para combatir los carteles: los narcotraficantes se están trasladando con sus inversiones a Centroamérica.
¿Es este un paraíso del narco?
– Son países fáciles de comprar, son muy baratos. Y muy vulnerables con policías poco profesionales. Los mexicanos contratan a los policías para su bando, ya ni siquiera los corrompen.
Es la historia de “Los Zetas”: el crimen organizado ofrece más dinero que el Estado. ¿Cuál es la solución entonces?
– Llevamos 24 años de guerra contra el narcotráfico y vamos perdiendo. Cada vez más juicios, pero cada vez la violencia es mayor, las operaciones más sofisticadas. Yo propongo que el Estado distribuya droga.
¿Legalizar la droga?
– No. No creo en ello. Porque si se legaliza, los capos comienzan a ser los primeros ciudadanos legitimados. Con sus redes de corrupción se apoderarán del Estado. Y ellos seguirán con el tráfico de armas y la trata de personas y acabarán con nuestro estado democrático. La guerra judicial ha fracasado, debemos entrar en una guerra económica. Repartir drogas gratuitamente debería traer tres efectos: 1) caída de precios. Ya no es negocio venir a vender drogas. 2) seguridad ciudadana: el adicto no va a robar para conseguir plata para la dosis del momento porque va a recibir la droga gratis. Y 3) tendríamos un padrón completo y exacto de la identidad y cantidad de adictos para ofrecer planes de desintoxicación.
Es seductora la idea de declarar la guerra en el campo de los negocios, pero estos países no son sólo consumidores, queda el problema de raíz: somos países de tránsito y eso no va a cambiar con esa propuesta.
– Pero la Policía está distraída con problemas de robos y hurtos e incluso homicidios que cometen los adictos.
El problema en Guatemala es diferente.
Los índices de esa violencia no son los mayores.
– En cada país será diferente, cada país debe encontrar su forma. Pero la realidad indiscutible es que en el terreno judicial llevamos perdida la guerra. El objetivo de la actividad criminal es hacer plata y la tónica de respuesta debe ser golpearles el bolsillo.
Si la guerra está perdida ¿qué solución deben formular estos países?
– Tal vez lo que propongo no es lo mejor, pero debemos discutir otras ideas, porque después de 24 años de perder la guerra ¿qué General sigue haciendo lo mismo? Hay que tomar una decisión política porque lo judicial ya se desbordó y hay que tenerlo claro. Antes se detenían colombianos en los aeropuertos, hoy detenemos a europeos, salvadoreños, guatemaltecos, panameños llevando dinero. Los carteles del área están…
Globalizados.
– Se globalizaron primero que todos.
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