Editorial Catafixia presenta hoy su segunda colección de poesía latinoamericana contemporánea en Gran Hotel.
Juan D. Oquendo joquendo@elperiodico.com.gt
Ampliar imágenFoto:
Archivo
el diseño de la colección la-malla fue realizado por el artista Alejandro Marré en esta edición.
Más fotos
En Guatemala, donde el miedo es parte del aire que nos inunda, la poesía resulta como un filtro para soportar el ambiente macabro. El proyecto de la editorial Catafixia ha surgido así como una reacción a la promoción personal de la escritura y retoma el acto creativo en sí. Para esta edición mensual, la colección La-tina se toma de Chile: con Medical Pet, de Marcos Arcaya Pizarro, y Estados de mi corazón, de Paula Ilabaca Núñez. Mientras que la colección La-malla se presenta No somos los mismos, del quetzalteco Marvin García, y Alicia de Pablo Bromo.
Escritor, editor y promotor cultural, Bromo ha publicado los libros: Cometas breves, Diafragma numérico y Arbitraria muchedumbre. Actualmente es editor del sello editorial Vueltegato, y mantiene el blog Bicicleta (pablobromo.blogspot.com).
Alicia, ¿un arquetipo de la poesía o un ser concreto?
– Fijate que ambas cosas. El personaje de Carroll siempre ha sido y será un referente inevitable para hablar de la relación ficción-realidad. Por otra parte, es un fabuloso símbolo de aventura, astucia y sabiduría a mi parecer. Si es que existe una Alicia con apellido guatemalteco, sería la historia misma de nuestro país. La ficción siempre será un detonante fabuloso para entender la vida como algo efímero, pero, el personaje de Alicia nos formula que la vida también puede ser un miserable agujero negro o un espejo fantástico.
¿Propone una destrucción para reivindicarnos?
– Más que una proposición destructora y devastadora, Alicia propone una especie de renovación elemental; casi tan austera y rigurosa como la introspección misma. La catarsis, el desasosiego, la desesperanza, el odio; son herramientas vitales para amedrentar a cualquiera pero también son sumamente liberadoras. Uno debería, en todo caso, ser feliz en consecuencia de la condición del prójimo; pero eso es un idealismo miserable que no viene al caso.
¿Es la literatura un refugio para la realidad del guatemalteco?
– Para quien tiene la educación y la economía para sustentarla, por supuesto que sí. Cualquier arte (pintura, literatura, música, cinematografía, etcétera) siempre ha sido una especie de búnker existencial donde se gestan los mejores remedios contra el olvido, la tiranía o el tedio. Decía Manuel José Arce (o Luis Cardoza), que la realidad del guatemalteco sólo se vive a través de su literatura.
¿Alivia el lenguaje popular, callejero, el miedo en este país?
– Seguramente sí, ya que el lenguaje popular es sólo un reflejo inmediato y maravilloso del tan absurdo contexto que vivimos. En ese sentido, el lenguaje popular puede ser el analgésico más eficaz contra el miedo. Vos salís a la calle y platicás con cualquiera en un lenguaje coloquial típico del guatemalteco y liberás, de alguna manera, toda esa tensión maldita que guardamos a diario. Eso es lo rico del lenguaje popular... que de alguna forma te mantiene con los pies firmes sobre la tierra.
¿No vale la pena ser políticamente correcto, o no se puede?
– Ser políticamente correcto es un cliché que ya pasó de moda. Aquí las balas, o te caen o le caen a tus hijos. Uno intenta lo que puede y a veces, ser políticamente correcto es lo debido; pero realmente es entristecedor ver cómo el país está lleno de insolencia y recurrente falsedad. Vivir aquí duele, y ser políticamente correcto no le interesa al que cree que tu vida vale menos que un celular o un impuesto de guerra.
¿Se acerca al texto “Pop Wuj” o realiza un trabajo paralelo?
– De alguna manera, el Pop Wuj siempre será un referente obligatorio en mi vida. Por lo mismo, los discursos paralelos entre ambas obras son inevitables. En Alicia, utilicé algunos pasajes del libro sagrado para plantear los temas de la disputa, el origen, la victoria, el despertar y la aventura. Para mí, el Pop Wuj es un libro que todo guatemalteco debería leer por lo menos diez veces a lo largo de su vida.
¿Alguna otra forma de vivir en Guatemala si no ebrio o loco?
– Ambas (risas). La locura es una especie de embriaguez irreversible. Decía Charles Bukowski que la buena literatura se escribe con un buen whisky o una buena dosis de locura. Y siendo pretencioso (risas), me apego a la segunda, porque ya no bebo.
Dónde y Cuándo
Hoy se realizará la presentación a las 17:00 horas en Gran Hotel (9a. calle entre 8a. y 7a. avenidas, zona 1). Entrada libre.
Este espacio es para promover el diálogo, compartir, discutir y argumentar sobre el artículo publicado, únicamente.
Se prohíben mensajes que contengan:
Ataques personales, insultos, acusaciones o faltas de respeto
Mensajes incoherentes, sin objeto alguno o comerciales
Mensajes con spam, lenguaje sms o escrito todo en mayúsculas
Mensajes con contenido racista, sexista, o cualquiera que discrimine
Mensajes de contenido pornográfico
Piratería, o mensajes que permitan el uso ilícito de material con derechos de autor
Nos reservamos el derecho de editar o eliminar cualquier mensaje que no cumpla con las condiciones anteriores. Y de ser necesario bloquear a usuarios.
Al participar, acepta las reglas y el aviso legal.
2 comentarios:
carmen lucía alvarado: (2010-03-24 12:00:13 horas)
Muchas gracias a elperiódico por la nota. Gracias a Bromo por dejarnos ser los editores de este libro tan intenso. Solamente una corrección, la presentación es en el Gran Hotel a las 8:00 pm. gracias y nos vemos entonces.
carmen lucía alvarado: (2010-03-24 11:56:00 horas)
Gracias a elperiódico por la nota. Gracias a Pablo Bromo por dejarnos ser los editores de este libro tan intenso. Sólo una corrección, la presentación es en El Gran Hotel a las 8:00 pm. Nos vemos entonces
2 comentarios: