El Gobierno panameño, presidido por Ricardo Martinelli, en respuesta a la demanda planteada por el Presidente del Parlamento Centroamericano (Parlacen) contra Panamá ante la Corte Centroamericana de Justicia (CCJ)...
El Gobierno panameño, presidido por Ricardo Martinelli, en respuesta a la demanda planteada por el Presidente del Parlamento Centroamericano (Parlacen) contra Panamá ante la Corte Centroamericana de Justicia (CCJ), por violación del sistema de integración, expresó que la salida de Panamá del Parlacen es una “decisión final e irrevocable”.
El presidente Martinelli acusa al Parlacen de “inoperante” y “oneroso”, lo cual, lamentablemente, es cierto y nadie puede negarlo. El Parlacen es un mastodonte que solamente ha servido para asegurar privilegios e impunidad a los políticos.
Desde la fundación del foro centroamericano se criticó que los ex presidentes y ex vicepresidentes de los Estados se convirtieran en diputados del Parlacen, es decir, sin ser elegidos, extremo que les ha garantizado un escudo de impunidad para que no puedan ser encausados por hechos punibles derivados de sus gestiones. Basta recordar los casos de Alfonso Portillo (Guatemala) y Arnoldo Alemán (Nicaragua), para confirmar dicha afirmación.
Esto último va de la mano con el derecho de antejuicio que tienen los parlamentarios, que impide su procesamiento penal por cualquier delito, incluso por aquellos que no se refieran al ejercicio de sus cargos.
Por otro lado, las decisiones del Parlacen se quedan en meras propuestas y recomendaciones, ya que no son obligatorias para los Estados-parte. Esto le impide ser una institución eficaz.
El número de diputados al Parlacen por cada país (22) también es cuestionado. Se ha planteado la reducción a la mitad, pero esto jamás ha tenido eco. Tampoco ha cuajado la propuesta de Costa Rica (país que se ha resistido a integrarse al Parlacen) en el sentido de que dicho foro regional se integre con diputados de los congresos o asambleas nacionales.
En consecuencia, la decisión del Gobierno panameño es correcta y debe ser respetada. Es más, en nuestra opinión si el Parlacen sigue igual, un mastodonte en extinción, el Estado de Guatemala debería ser el siguiente país en retirarse.
Sin duda, este tema debe ser motivo de debate en el próximo proceso electoral, porque ya no es posible que, con tanta necesidad, se sigan despilfarrando los recursos públicos en algo tan inútil como el Parlacen.
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