El domingo pasado, fueron enterrados los restos mortales del presidente de Polonia, Lech Kaczynski, y de su esposa, María, en la cripta del Castillo de Wawel de Cracovia.
El domingo pasado, fueron enterrados los restos mortales del presidente de Polonia, Lech Kaczynski, y de su esposa, María, en la cripta del Castillo de Wawel de Cracovia. Ambos fallecieron trágicamente en un accidente aéreo ocurrido cerca de la ciudad rusa Smolensk, el 10 de abril, junto a otras 94 personas, entre quienes se encontraban altos funcionarios civiles y militares.
El viaje del presidente Kaczynski y sus acompañantes, a bordo de una aeronave Tupolev 154, tenía el propósito de participar en las ceremonias del LXX aniversario de la matanza de los 22 mil oficiales polacos, quienes fueron asesinados a sangre fría con un tiro en la nuca por la policía y servicio secreto soviético (el temido y siniestro NKVD) y arrojados a fosas comunes, en Katyn, Járkow y Kalinin, por órdenes del dictador soviético, Josef Stalin, en la primavera de 1940, meses después de que la Alemania Nazi y la URSS se repartieran el territorio polaco.
Cabe recordar que, a raíz de la invasión de Polonia por los nazis y soviéticos, en septiembre de 1939, los soviéticos capturaron cerca de 230 mil militares polacos y los hicieron prisioneros. De estos, se seleccionaron 22 mil (que conformaban la elite militar y administrativa de Polonia) para ser asesinados por orden del tenebroso Laurenti Beria, jefe del NKVD.
En 1943, el ejército alemán, que había ocupado el territorio soviético donde ocurrió la matanza de oficiales polacos, descubrió los primeros cadáveres en el bosque de Katyn, cerca de Smolensk. Había decenas de fosas, llenas de esqueletos apilados unos sobre otros. Se desenterraron 4 mil 500 cuerpos. Medio siglo después se encontraron más cementerios de este tipo, tras la caída del bloque comunista. El régimen nazi publicó fotografías, cartillas de vacunación y objetos personales encontrados en las fosas comunes. Stalin negó la autoría de la masacre y culpó a la Gestapo (policía nazi) de la misma.
Bajo el régimen comunista polaco, instalado tras la terminación de la II Guerra Mundial (1945), se ocultó y censuró la masacre de Katyn. En 1990, Mijaíl Gorbachov, gobernante de la URSS, dio a conocer la lista de los fusilados y otros documentos. A la fecha, todavía se desconoce dónde están enterrados los cuerpos de 7 mil víctimas. El Gobierno ruso, si bien reconoce que la matanza ocurrió, no ha admitido que fue un crimen de guerra o de genocidio, que es imprescriptible, y los archivos se mantienen bajo estricto secreto de Estado.
Inequívocamente, para que el pueblo ruso se reconcilie consigo mismo tendrá que enfrentar la verdad de los millones que perecieron bajo el estalinismo. Para el pueblo polaco, la simpatía y la solidaridad del mundo. ¡Viva Polonia!
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