Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), este departamento cuenta con un lago y 619 lagunas, lagunetas y humedales, que unidos hacen un total de 836 kilómetros cuadrados de agua.Los vecinos empiezan a cosechar lluvias para evitar la escasez de agua.
Petén – Los principales ríos y lagunas de Petén se han secado, mientras que otros han reducido su nivel de manera alarmante en el transcurso del año debido al cambio climático, la deforestación y deterioro de las principales cuencas, según ambientalistas y autoridades de ese departamento.
En total, cinco ríos y lagunas presentan problemas serios en la región: el río Subín que drena agua por los municipios de San Francisco, La Libertad y Sayaxché, y que desemboca al río La Pasión, así como las lagunas El Perú y El Picudo, ubicadas en el interior del Parque Nacional Laguna del Tigre en San Andrés.
Las autoridades han informado que en los últimos 45 días el nivel de los ríos Mopán, Usumacinta, Salinas y La Pasión, que tienen cuencas internacionales pues drenan agua a Belice y México, han bajado su nivel debido a la falta de lluvias en la zona.
Alex Trujillo, delegado departamental del Ministerio de Ambiente, dijo que según estudios realizados, otro de los factores del agotamiento de agua en los afluentes naturales se debe a la escasez de lluvias y a la incapacidad de almacenamiento del suelo por la escasa temporada invernal, así como por la ocurrencia del fenómeno en relación con el ciclo vegetativo anual (El Niño y La Niña)
Fernando Alarcón, especialista en recursos hídricos, comentó que el secamiento de afluentes naturales se refleja en la agricultura, en la generación de energía y en el acceso a agua de las familias que habitan zonas altas, ya que el líquido no llegará a las viviendas.
Detalló que el nivel del agua se reduce más rápido de lo que se esperaba y con esto aumenta la vulnerabilidad en la agricultura y como consecuencia en la extensión alimenticia de miles de personas que dependen de las cosechas, así como la degradación general de los recursos naturales de Petén. Consideró que el secamiento de los ríos y lagunas es alarmante y ya tiene consecuencias para la humanidad, las especies animales y el futuro general del planeta.
Ana María Auceda, habitante de las riberas del río Subín, en La Libertad, dice que la situación ha empeorado en el último mes, ya que como consecuencia del secamiento del río han tenido que acudir a pozos y lagunetas distantes varios kilómetros de su vivienda.
Sin embargo, estas también se han comenzado a secar por la falta del líquido por parte de los comunitarios. “Los balnearios se han secado, hemos tenido pérdidas de todo tipo, ahora no tenemos agua para nuestras cosechas, tampoco para cocer nuestros alimentos. A esto se une la pérdida de los pocos ingresos que en días festivos teníamos cuando ofrecíamos ventas a los visitantes. Esto ha empeorado”, explicó.
El Ministerio de Ambiente considera que la región padece degradación del suelo por pérdida de la cobertura vegetal, especialmente al sur de Petén, así como deterioro de los hábitats y biodiversidad como consecuencia de la tala ilegal y los incendios forestales.
La cartera de Ambiente desarrolla el Programa de Acción Nacional de Lucha contra la Desertificación y Sequía, que incluye la pronta intervención para proteger los principales cuerpos de agua, actividades productivas, educación, sensibilización para la adaptación del impacto ante la pérdida de recursos por el cambio de clima, y la cosecha de lluvia como alternativa a la escasez de agua.
Petén cuenta con nueve cuencas principales entre las que sobresalen las del río Mopán, que desemboca en el Caribe; San Pedro, Usumacinta, La Pasión y Salinas, los cuales desembocan en el golfo de México.
Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), este departamento cuenta con un lago, y 619 lagunas, lagunetas y humedales, que unidos hacen un total de 836 kilómetros cuadrados de agua.
El Ministerio de Ambiente regional ha registrado la problemática en pozos y lagunetas donde miles de familias se han abastecido durante los últimos años en San Andrés, San José, y comunidades de San Benito. Estos cuerpos de agua se han secado y han obligado a las familias a recurrir al lago Petén Itzá, por lo que se espera como consecuencia, que su nivel baje aún más en los próximos meses.
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