Hoy, la agenda de la diputada tiene consignas fundamentales.
Difícil olvidar aquellas batallas de Nineth Montenegro, denunciando la desaparición de su esposo. Nunca pensé lo que con el tiempo iba a suceder con esa pelea a brazo partido. Hoy, la participación en la política nacional de la señora Montenegro, es otra cosa, confirma lo que dice la Chalana, “Por un ideal que no existe”.
Hoy, la agenda de la diputada tiene consignas fundamentales, sin que lo que voy a mencionar me ubique para favorecer lo incorrecto. Como siempre, manifiesto mi autonomía e independencia, situación que me complace, porque lo que hoy hago en este país, se puede apreciar de original. Volviendo al tema que me ocupa, es evidente que la parlamentaria obedece a varias consignas, que le permiten fotografiarse con los sectores con los cuales antes confrontaba, y que hoy luce como símbolo alineado.
El orden en que enumero los casos trascendentes en la vida nacional, es caprichoso, porque cada uno tiene su particular importancia, debo mencionar la satanización de los programas de Cohesión Social, Mi Familia Progresa, Aulas Abiertas, etcétera, pese a la cantidad de pelos en la sopa que lo adornan, son mucho mejor que los desfalcos realizados en el gobierno de Arzú y Berger, a lo que nadie le pone el énfasis necesario, menos doña Nineth.
Para otra muestra, otro botón: no es necesario recordar el “logro” de la “Ley de Postulación”, medalla del Día de los Inocentes, que lleva en el pecho la diputada, con esa ley, inaugura el éxito de un regreso al pasado reciente. El mérito elegir magistrados con ánimo de lucro, parte importante de lo ya ha acontecido, que nos tiene como nos tienen. Tales personas justifican sus acciones con morrales atiborrados de apestosas indemnizaciones, desde luego, por servicios a la patria por tiempo determinado, y allí me llevo de corbata a la “Corte de Constitucionalidad”, que avaló este desmadre, el “Tribunal Supremo Electoral” de don Arturo Herbruger, que inauguró el descalabro, al “Procurador General de la Nación”, al hoy famoso “Fiscal General”, y a la “Corte Suprema de Justicia”. Argumento cuestionado, por la más simple doctrina de las Ciencias Jurídicas y Sociales. Personas agazapadas, pendientes de la primera oportunidad, para servir al amo y por eso nadie dice nada. De nuevo nos agobia una elección la de Fiscal, los méritos lo empañan esa permanente coacción de las instituciones de la sociedad civil, que sacan la cara porque en forma descarada, lo quieren manipular.
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