El uno de mayo se celebra en todos los países del mundo el Día Internacional del Trabajo.
El uno de mayo se celebra en todos los países del mundo el Día Internacional del Trabajo.
Es una fecha en que, generalmente, los trabajadores gozan de asueto, y en que, como es tradición, las organizaciones de trabajadores aprovechan para expresarse en torno al derecho del trabajo y a sus legítimas reivindicaciones y conquistas laborales.
Sin duda, esta es una fecha en que lo ideal sería que la economía nacional asegure el pleno empleo, es decir, que toda la fuerza laboral esté ocupada, a fin de que esta, con júbilo y entusiasmo, pudiera celebrar, en primer lugar, que tiene trabajo y después todo lo demás. Por supuesto, no solamente es cuestión de tener trabajo, sino también de que el mismo sea digno: debidamente remunerado y respetuoso de la dignidad del trabajador.
En Guatemala, lejos de estar celebrando un pleno empleo digno y satisfactorio, estamos atravesando por una profunda crisis económica que ha elevado dramáticamente las tasas de desempleo y subempleo, que está provocando una emigración incremental de nuestra mano de obra calificada hacia mercados laborales más prósperos y promisorios. Nuestra economía acusa una grave recesión que se traduce en cierre y quiebra de empresas (fuentes de trabajo), incertidumbre, desconfianza y profunda desesperación, que está redundando en altos niveles de violencia social y de actividad del crimen organizado.
Cada día son más los que engrosan las filas del ejército del desempleo y del subempleo, tanto en el área urbana como en la rural. Sin duda, los efectos de la contracción de la economía mundial y el alza de los precios de los combustibles también son factores dinámicos de la crisis económica que vivimos, los que, aunados a la actitud confrontativa del Gobierno hacia los empresarios, así como los constantes cambios de las reglas del juego, son causas eficientes de la reducción del consumo, la desinversión, la limitada expansión crediticia, la fuga de capitales y la pérdida de poder adquisitivo. El Gobierno, por su parte, también está siendo golpeado por la crisis económica, porque no está recaudando los ingresos fiscales esperados, debido a la baja actividad económica. Tampoco está utilizando los fondos públicos de forma óptima, sino que, por el contrario, se observa despilfarro y corrupción.
En fin, aunque estemos de asueto, los que todavía tenemos empleo y trabajo, no podemos cerrar los ojos ante la crítica realidad laboral guatemalteca, que no sólo está lejos del pleno empleo, sino está llegando a niveles alarmantes que podrían traducirse en inestabilidad y desasosiego social.
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