He observado con complacencia el incremento de programas radiofónicos y televisivos dedicados a exponer y discutir sobre los problemas de nuestro país, como la seguridad pública, la administración de justicia, la asignación de recursos fiscales y la pobreza. Por supuesto, esos programas contribuyen también a explorar las mejores opciones de solución de los problemas nacionales, en un ambiente de tolerancia ideológica y sincero civismo.
El más reciente programa de ese género es conducido por el joven político Alejandro Sinibaldi. El nombre del programa es “Hablando con Alejandro Sinibaldi”. El primer programa fue anunciado novedosamente en vallas panorámicas; y si el propósito era lograr gran expectación, se logró, como pude comprobarlo con amigos y familiares. El tema fue la juventud, la política y el Gobierno. El siguiente programa fue sobre la industria turística. Esta actividad económica podría ser mucho más productiva de lo que ya es, con la condición de que haya seguridad pública.
Alejandro Sinibaldi es uno de los nuevos políticos del país; y me parece conveniente que haya decidido mostrarse públicamente y comunicar sus tesis, opiniones o interpretaciones sobre problemas que deben ser resueltos por los políticos. Deben ser resueltos por ellos porque son problemas del Estado y, por consiguiente, problemas públicos, y no privados. Los jóvenes políticos como Sinibaldi están demostrando que sí se puede, que lo que hay que hacer es participar.
Correctamente, es decir, respetuoso de la Ley Electoral y de Partidos Políticos, Sinibaldi, en su programa, se ha abstenido de actuar como si hubiese emprendido ya una campaña electoral. Más bien ha preferido actuar como un ciudadano que tiene interés en exponer problemas nacionales, y fomentar la deliberación y la discusión sobre ellos, con el fin de explorar las mejores opciones de solución.
No me cabe la menor duda de que tiene interés por participar en la próxima contienda electoral, y que su programa televisivo es uno de los medios que ha elegido para preparar esa participación. No sé cuál será el cargo público por el cual competirá; pero sea cual fuere, cuando el Tribunal Supremo Electoral convoque a elecciones generales el próximo año, él será no sólo uno de los nuevos políticos, sino un político suficientemente conocido. Les deseo suerte a todos los que quieran participar en la cosa pública. Amén.
Este espacio es para promover el diálogo, compartir, discutir y argumentar sobre el artículo publicado, únicamente.
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