La eurozona está en medio de un terremoto financiero, en gran medida debido a los graves problemas fiscales de algunos de sus miembros, tales los casos de Grecia, Portugal y España.
La eurozona está en medio de un terremoto financiero, en gran medida debido a los graves problemas fiscales de algunos de sus miembros, tales los casos de Grecia, Portugal y España. Los gobiernos de dichos países simplemente se gastaron lo que no se tenía y, consecuentemente, endeudaron a sus países hasta niveles insospechados, por supuesto, sin considerar que sus economías no soportarían, a la larga, las presiones y los costos respectivos.
El Gobierno griego, irresponsablemente, ocultó información y maquilló sus finanzas públicas hasta que le fue imposible sostener el colosal déficit fiscal. El resultado del desorden fiscal ha sido que la deuda pública griega sea calificada como “bonos basura”, así como la adopción de un severo plan de austeridad por parte de las autoridades griegas, que está generando una creciente insatisfacción social. Cabe resaltar que, a pesar de la inyección financiera multimillonaria (que se antoja insuficiente a estas alturas), el futuro de Grecia sigue siendo incierto y sombrío, extremo que potencializa la incertidumbre y la inestabilidad.
El caso de España es patético. No solamente no se asumió con la responsabilidad debida la crisis inmobiliaria, sino que el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero (PSOE) siguió gastando y endeudando al país, bajo el discurso populista de que no podían detenerse los “avances sociales”. El paro (desempleo) ha rozado el 20 por ciento el primer trimestre de este año y todo apunta a que durante los próximos 2 años se seguirán destruyendo empleos en España.
Por supuesto, los necesarios ajustes tenían que darse y los correctivos se están dando en los mercados y bolsas del mundo. El encarecimiento de las deudas griega, española y portuguesa es el mejor indicativo de la incapacidad de dichos países para hacer frente a sus obligaciones financieras y el costo de la irresponsabilidad. Mientras tanto, la eurozona se estremece y el euro se devalúa frente al dólar estadounidense, cayendo por debajo de los US$1.30 por euro.
Por si lo anterior fuera poco, los malos augurios respecto de la economía china también son desalentadores. Algunos expertos anticipan una severa crisis de confianza antes de un año.
Mientras tanto, en Guatemala la danza de los millones sigue. La deuda pública se agiganta como nunca antes en la historia de las finanzas públicas. La opacidad brilla y el gasto público no se traduce en mejores servicios públicos, sino en burocracia y clientelismo. ¿Será que los dizque expertos internacionales, entre ellos la diplomacia española, seguirán atreviéndose a decir que nuestro país puede seguir gastando y endeudándose ilimitadamente? ¡Qué lección de vida!
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