El secretario adjunto de los EE.UU. para América Latina, Arturo Valenzuela, se refirió a la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG) como una experiencia positiva en la lucha contra la impunidad que debería replicarse en El Salvador y Honduras.
El secretario adjunto de los EE.UU. para América Latina, Arturo Valenzuela, se refirió a la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG) como una experiencia positiva en la lucha contra la impunidad que debería replicarse en El Salvador y Honduras. El presidente Álvaro Colom propuso la creación de una CICIG regional, es decir, una CICIG que abarque simultáneamente a Guatemala, El Salvador y Honduras, y no la creación de una CICIG para cada uno de esos países.
De conformidad con el acuerdo de la CICIG, el objetivo primordial de esta es apoyar, fortalecer y coadyuvar a las instituciones del estado de Guatemala encargadas de la investigación y la persecución penal de los delitos presuntamente asociados a la actividad de los Cuerpos Ilegales y Aparatos Clandestinos de Seguridad (CIACS) que operan en el país; así como cualquier otra conducta delictiva conexa con estos, y la determinación de sus estructuras, actividades, formas de operación y fuentes de financiamiento, promoviendo tanto la desarticulación de dichas organizaciones como la sanción penal de los partícipes de los delitos cometidos.
La CICIG también está facultada para recabar, evaluar y sistematizar información suministrada por cualquier persona, entidad oficial o privada, organizaciones no gubernamentales, organismos internacionales y autoridades de otros estados, así como para promover la persecución penal por medio de la denuncia ante las autoridades y para constituirse en querellante adhesivo en los procesos penales. Se entiende por CIACS aquellas estructuras propias del Estado paralelo criminal, incrustadas secretamente en el interior de las instituciones estatales; lo que les garantiza impunidad y acceso ilimitado a información y recursos, cuyos objetivos son diversos, incluyendo violaciones a los derechos humanos, limpieza sociale represiones selectivas, trabajos sucios y demás.
Aunque la lucha contra la impunidad es un objetivo común de los países centroamericanos, cada país tiene sus propios problemas de impunidad, así como también dinámicas particulares. Existen delitos de carácter transnacional, como el narcotráfico, que deben ser combatidos y abatidos en un plano de cooperación internacional; sin embargo, para este efecto los países deben accionar en el marco de convenios y tratados, tal como la Convención de la ONU contra la Delincuencia Organizada Transnacional (Convención de Palermo).
Luego, lo procedente es la creación de una CICIG para cada país, que responda con pertinencia a la problemática particular, y no una “CICIG regional”, que corre el peligro de diluirse y de que su impacto se vuelva difuso y menos efectivo. Esto de la “CICIG regional” suena a Parlacen, a elefante blanco. ¡Mucho ojo!
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