La minera sino-australiana Tikal Minerals quiere extraer el mineral de las playas para saciar el apetito de la industria china.
¿Cuántos de ustedes han sumergido un imán en las playas de la Costa Sur y lo han extraído con muchos granitos de hierro impregnados?, los mismos que acumulan el calor del sol y le queman las plantas de los pies a las personas que caminan descalzas sobre ellas.
Esa característica de nuestras playas ha atraído la atención de varias mineras canadienses y australianas, que buscan explotar esos vastos depósitos de hierro (iron sand) para satisfacer el creciente apetito de metales de la industria pesada china.
Según una presentación de la empresa Tikal Minerals, el Ministerio de Energía y Minas (MEM) autorizó 3 licencias de reconocimiento a la minera para buscar hierro en una extensión de 5 mil 912 kilómetros cuadrados que abarcan prácticamente toda la costa del Pacífico, con excepción de tres pequeñas reservas naturales, que incluyen al Manchón-Guamuchal y Monterrico.
Tikal Minerals, S. A. es propiedad del grupo australiano Mayan Iron Corporation, formada el 25 de agosto de 2008. Entre sus socios está el grupo chino Shanxi Jianbang, un gigante que importa 4 millones de toneladas de hierro al año para producir acero, el cual inyectó un capital al proyecto.
Pese a que el presidente Álvaro Colom ha declarado que el MEM tiene la orden de no otorgar una sola licencia hasta que exista un consenso sobre las reformas a la Ley de Minería, la Dirección General de Minería le autorizó a Tikal Minerals 3 licencias de exploración de las 7 solicitadas, que cubren un área de 292.5 kilómetros cuadrados en Puerto Quetzal, Escuintla.
En una carta fechada el 18 de diciembre de 2008, el director general de Minería, Selvyn Antonio Morales, les comunica “el apoyo a la entidad que representan a efecto de que realicen las actividades programadas de una forma social y técnicamente responsable”. La carta está firmada por Morales y remitida con copia a Alfredo Pokus, viceministro del área de Minería.
El descubrimiento de los depósitos de hierro en las playas de Guatemala ocurrió en 1978, cuando la geóloga Helena Aves, contratada por la petrolera Mobil Oil, examinó unos pozos taladrados por Texaco y Mobil Oil, perforados en 1968.
Tras excavar y analizar el material extraído de las playas, Tikal Minerals confirmó la existencia de un yacimiento de hierro que rivaliza con los más grandes del mundo, y con características muy similares a los de Nueva Zelanda, que han abastecido a la industria acerera mundial desde 1970.
Según sus cálculos, los yacimientos de Guatemala se estiman en 100 millardos de toneladas, un 12 por ciento de las reservas mundiales de hierro, estimadas en 800 millardos de toneladas. Además, el costo de extraer y procesar el hierro es de US$12 por tonelada versus los US$30 por tonelada de otras minas.
El plan de la empresa es sacar la arena de la playa mediante excavadoras, trasladarla a una planta ubicada en Puerto Quetzal, donde unos grandes magnetos separarán el mineral de hierro, y la arena sobrante será tratada y devuelta a las playas, que tendrían un proceso de revegetación similar el que se realiza en Nueva Zelanda. El hierro extraído sería cargado a un barco y enviado a China.
El gigante asiático Shanxi Jianbang ya firmó un acuerdo con Mayan Iron para desarrollar una mezcla de acero que usará la arena de hierro de Guatemala, para lo cual comprará el 70 por ciento de su producción anual.
La empresa calcula que los depósitos de iron sand de Guatemala son suficientes para producir 10 millones de toneladas anuales de hierro por al menos 20 años, con una excavación de 10 metros de profundidad, que podría extenderse hasta 90 años si se realiza una excavación de 50 metros.
Pese a que la minera excavó varios pozos de exploración, esta no ha presentado un Estudio de Impacto Ambiental (EIA), informó el Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales (MARN).
Sin embargo, uno de los riesgos del proyecto es la utilización de vanadio, un mineral usado para producir acero, considerado sumamente tóxico y perjudicial para la salud por la Agencia de Sustancias Tóxicas de EE.UU.
Se trató de entrevistar a Enrique Toledo Fernández, representante legal de Tikal Minerals, pero el abogado no respondió a las solicitudes.
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