La afición altense respondió como siempre. Desde las primeras horas de la tarde soportó la fuerte lluvia y abarrotó el estadio lanudo con el único objetivo de brindarle a su equipo el aliento que necesitaba para conseguir el cetro nacional; incluso, algunos se pasaron de copas y se durmieron antes de tiempo, pero al final no se perderían de mayor cosa debido a la poca reacción de su equipo, que quedó en deuda total.
El cuadro chivo defraudó a su afición, una de las mejores del medio, lo cual ratificó ayer. Xelajú ganó en las gradas, pero en la cancha fue superado claramente.