Tres viviendas son consumidas por las llamas ocasionadas por la lava. Los cuerpos de socorro evacúan a familias.
Son las ocho de la mañana. En la escuela Fernando Cruz del municipio de San Vicente Pacaya, Escuintla, ahora convertida en albergue, 300 desayunos calientes empiezan a ser servidos por los maestros. Divididos en turnos y en comisiones, reparten las raciones de comida, clasifican y distribuyen ropa, administran la bodegas, entretienen a los 61 niños y se encargan del control del inventario de los insumos que van agotándose.
Mauricio Armas, es el director de la escuela y coordina un grupo de 42 maestros que incluyen al personal de Escuelas Abiertas. “Consterna, es momento de demostrar lo bueno que somos”, dice sentado en su despacho, que se ha convertido en la bodega provisional de los equipos de primeros auxilios que la Cruz Roja envió. Las maestras incluso han colaborado con la preparación de los desayunos y han torteado para dar un pequeño festín a quienes perdieron casi todo en la vecina aldea Calderas.
Leidy Amanda Arias es supervisora del distrito. Con sólo marcar el celular de algunos de los docentes tiene información de lo que sucede en las comunidades. Son 200 profesores, cuenta, quienes están coordinados, incluso algunos de ellos han servido como enlaces institucionales para conseguir ayuda.
¿Cómo se logra tal organización? La historia comenzó meses atrás, recuerda Ovidio Monzón, diputado distrital de Escuintla. Junto al alcalde de San Vicente, Juventino Pineda, idearon crear una red cuyos propósitos originalmente estaban enfocados a la alfabetización y el mejoramiento de las condiciones laborales y la calidad educativa. Fue ese trabajo previo, auspiciado por la visión de un alcalde que solo cursó hasta el sexto grado, la que posteriormente permitió organizar al grupo cuando la erupción del volcán Pacaya comenzó.
Escuintla enfrentaba anoche inundaciones en La Barrita, Botón Blanco y el Carrizal, en el Puerto de San José, así como en Buena Vista y Esfuerzo, en Iztapa.
Ayer, el volcán Pacaya continuó activo lanzando corrientes de lava que, según representantes de la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred), avanzaban a una velocidad de 100 metros por hora hasta alcanzar a los residentes de una finca ubicada en el sector.
Según datos de la Conred, tres casas fueron consumidas por la lava, por lo que los cuerpos de seguridad iniciaron las tareas de evacuación para salvar a aproximadamente 20 familias que corrían peligro por la actividad del coloso.
David de León, vocero de la Conred, comentó que “el flujo de lava con dirección suroeste se encuentra avanzando, y ha alcanzado a la ranchería de la finca Pacaya Grande, consumiendo tres viviendas; el río de lava se encuentra cerca de la fincas El Chupadero y Río Frío”. Colom comentó que “no se puede descartar otra explosión fuerte del volcán”.
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