La empresa Madera Verde procesa el plástico reciclado hasta convertirlo en tablas, vigas, postes, muebles para exteriores y hasta pequeñas casitas.
Hace 13 años, Javier Rocasermeño visualizó en la basura plástica un negocio con potencial, que a su vez sería una alternativa ecológica ante los daños ocasionados por las talas inmoderadas en el país para la utilización de madera.
Así fue como nació la idea de convertir la basura en madera plástica, un material con mayor duración ya que no se pudre, enmohece ni agarra fuego, no es atacada por plagas, no necesita mantenimiento y resiste la exposición al ambiente exterior; recicla la basura, no causa deforestación y salva a los bosques.
En un inicio empezó elaborando tubos de plástico para fibra óptica y cajas para bananeras, “luego investigando, se empezó a experimentar, hacer pruebas y se tuvo como resultado la madera verde”, comentó Javier Rocasermeño, gerente general de la empresa Madera Verde.
Actualmente elabora madera decorativa para arquitectos y constructores de viviendas; además posee un taller de carpintería que elabora bebederos para animales, cercos y otros productos para la agricultura y ganadería; maceteros para la floricultura; tarimas, cajas y carrocerías para la industria; así como muelles, ranchos de madera plástica imitación palma, pequeñas casitas, bancas y muebles de exteriores para chalets y el sector inmobiliario y turístico en general.
El proceso de producción de la madera plástica comienza con la recolección del plástico en los centros de acopio y basureros legales. Al transformar la basura plástica se obtiene un producto semejante a la madera natural, la cual se puede clavar, atornillar, cortar y utilizar para cualquier fin.
La empresa tiene la capacidad de procesar entre cinco y siete toneladas de plástico al día.
Aunque la madera plástica es ligeramente más cara que la natural, la empresa espera comercializarla como opción ecológica.
“Parte de lo que se quiere es llegar a la conciencia de las personas y que vean lo importante que es empezar a cuidar el medio ambiente, porque con esta madera no solo ahorramos arboles sino que recojemos el plastico de las calles. Si lo vemos por la parte económica, es una inversión a largo plazo, garantizada de por vida”, asegura Rocasermeño.
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