Sangrado en la orina, pérdida de peso y dolor en la fosa renal son solo algunos de los síntomas a tomar en cuenta si se sospecha la presencia de cáncer en uno o en los dos riñones.
Para obtener un diagnóstico acertado, una vez se tenga la sospecha de que existe un cáncer renal, el especialista empezará por mandar al paciente a hacerse un examen completo de orina. “A partir de allí se procede a realizarle una tomografía y una resonancia magnética nuclear para estar seguros del diagnóstico”, comenta el oncólogo César Estuardo Hernández Monroy, director médico del Centro Oncológico Sixtino. Y luego habrá que empezar con el tratamiento de inmediato, dependiendo de si la enfermedad ha tomado uno o los dos órganos y de si hay metástasis.
“Si la enfermedad está localizada en un riñón, lo ideal es someter al paciente a una cirugía que se llama nefrectomía radical, pues si la enfermedad está localizada este procedimiento quirúrgico suele ser suficiente para la recuperación del paciente”, agrega Hernández. El problema sin duda es mayor cuando existe lo que se conoce como metástasis a distancia, caso en el cual, además de someter a la persona a la misma cirugía, es imprescindible iniciar con tratamiento médico biológico. “Este incluye una combinación importante de medicamentos, como Sunitib Maleato, de la farmacéutica Pfizer, Sorafenib de Bayer, Bevacizumab de Roche, y el famoso Interferón, también utilizado para la Esclerosis Múltiple”, continúa Hernández.
Según el especialista, el tratamiento de primera línea actualmente lo aporta el medicamento Sunitib Maleato, porque no solo mejora la respuesta del paciente ante el tratamiento en general, sino aporta sobrevida al paciente y mejora su calidad de vida, “Afortunadamente tenemos dos riñones, así que si hace falta extirpar uno, el otro puede asumir efectivamente todas las funciones que son necesarias para el buen funcionamiento del organismo. Ahora bien, si los dos están tomados por la enfermedad, habrá que someter al paciente a diálisis, y pasado un tiempo el transplante de órgano podría ser una buena opción”, asegura Hernández.
Claro que además de recibir tratamiento médico, el paciente deberá hacer algunos cambios en su vida para sentirse mejor y colaborar de alguna manera con los químicos. Hernández recomiendo sobre todo bajar de peso si hay obesidad y hacer ejercicio regular, además de llevar una dieta lo más saludable posible. “El paciente y el especialista, es decir el oncólogo, deben seguir una relación muy estrecha y frecuente para que el tratamiento dé lo mejores resultados y, sobre todo, para mantener controlado el progreso de la enfermedad”, concluye el especialista.
Para prevenir un cáncer renal no hace falta más que llevar una vida sana, con ejercicio y dieta balanceada, evitando, por supuesto, el tabaco y el alcohol, y la ingesta de antiinflamatorios sin control médico y con demasiada frecuencia.
Más información en Centro Oncológico Sixtino, Soluciones Innovadoras contra el Cáncer, teléfonos 2269-7017 y 18. Correo electrónico, centrooncologicosixtino@live.com
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