De cara al proceso electoral en Colombia, el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, abiertamente ha pretendido influir en el electorado colombiano...
De cara al proceso electoral en Colombia, el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, abiertamente ha pretendido influir en el electorado colombiano, con el propósito de que este no favorezca, con su voto, al candidato presidencial Juan Manuel Santos, ex ministro de la Defensa durante el gobierno presidido por Álvaro Uribe.
Cabe recordar que Santos dirigió, en marzo de 2008, el ataque contra el campamento de Raúl Reyes en Ecuador, el número dos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), que provocó agrias protestas de parte de Rafael Correa, presidente del Ecuador, y de Chávez, cuyos regímenes forman parte de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA).
Por cierto, los ordenadores de Reyes, quien murió en el ataque, revelaron la ayuda financiera y logística que el régimen chavista prestaba a las FARC, extremo que enfureció al gobernante venezolano e, indudablemente, dio inicio a una escalada de enfrentamientos entre Colombia y Venezuela. A mediados de 2009, Chávez “congeló” las relaciones entre ambos países, a raíz de que el Gobierno colombiano denunció el desvío de armamento venezolano hacia las FARC. Asimismo, el acuerdo celebrado entre los gobiernos colombiano y estadounidense, para el uso conjunto de 7 bases colombianas, elevó los decibeles de la guerra verbal entre Uribe y Chávez.
Chávez ha calificado a Santos de “amenaza militar”, “señor de la guerra”, “mafioso” y “ficha del imperio yanqui”. Incluso, el pasado 9 de mayo recurrió a la amenaza directa al advertir que anulará el comercio con Colombia si Santos resulta elegido presidente de Colombia. “Eso debe tenerlo claro clarito el pueblo colombiano”, dijo Chávez.
El pasado domingo, con motivo de los comicios colombianos, el presidente de Venezuela pidió a Dios “que ilumine al pueblo de Colombia”, para que “busque la paz” y para que sus gobernantes “se alejen de la ruta de la guerra y la agresión contra otros pueblos”.
Esta injerencia de Chávez en los asuntos internos de Colombia contravienen el derecho a la autodeterminación de los pueblos, así como la regla de Derecho Internacional que prohibe que otros países o sus gobernantes intervengan o influyan en los ciudadanos o en los procesos políticos de otros países. Sin embargo, Chávez no respeta estos principios fundamentales para la convivencia pacífica entre los pueblos y, lo peor, es que su injerencia en los asuntos internos de otros países podría no estarse limitando a meras declaraciones, lo cual sería muy perjudicial para la democracia en esos países.
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