Un ex integrante del grupo que asesinó a 15 nicaragüenses y un holandés, en noviembre de 2008, contó los secretos que todo investigador quiere saber.
“Me prometió que no me iba a matar, pero lo intentó”, se escucha en la sala. Es una grabación del testimonio de Sandro Vanegas, colaborador eficaz en las investigaciones del crimen de 15 nicaragüenses y un ciudadano holandés –quienes murieron calcinados– el 8 de noviembre de 2008.
Los 2 acusados de participar en dichos asesinatos escuchan: Juan Carlos Policarpio, acusado de asociaciones ilícitas, conspiración y asesinato, se toma la cabeza y truena los dedos de su mano; Rony Eduardo Terraza, acusado de encubrimiento, resopla.
Vanegas habla de la promesa que le hizo el jefe del grupo, Marvin Montiel Marín, alias El Taquero, y de cómo se salvó de morir en dos atentados.
Vanegas confirma que aunque el grupo utilizaba cuatro vehículos había uno especial: una camioneta agrícola azul que tiene luces similares a las que utilizan los carros de la Policía –rojas y azules intermitentes– . Con este carro detuvieron el bus donde viajaban las 16 víctimas.
“Él era narcotraficante”, dice Vanegas en la grabación. La fiscalía sostiene que Montiel trabajaba para un colombiano que contaba con personal a lo largo de Centroamérica para trasegar la droga. Pero Montiel empezó a trabajar también para un nicaragüense, a quien identificó como Manuel, quien además traficaba armas.
Ocho días antes del crimen de los nicaragüenses, El Taquero realizó un autorrobo de 600 kilos de cocaína al cartel colombiano. Eso fue lo que contó Vanegas. Los colombianos no le creyeron a Montiel cuando este les contó que la droga fue robada, y la exigieron de vuelta.
El traficante nicaragüense, un par de días después, llamó a Montiel para pedir ayuda con un autobús que llegaba a Guatemala. Su trabajo era darle seguridad. El Taquero pensó que trasladaban droga, así que secuestró el bus en carretera a El Salvador y lo desvió hacía Zacapa para retirar la droga. No halló nada. Al menos no la mercancía que buscaba.
En el bus viajaba una mujer que trabajaba para el nicaragüense y además conocía a Montiel. Su traición quedaba en evidencia y se cree que esa fue la razón que tuvo Montiel para eliminar a todos los ocupantes. Y después de ello, hubo dos intentos de eliminarlo a él.
Este espacio es para promover el diálogo, compartir, discutir y argumentar sobre el artículo publicado, únicamente.
Se prohíben mensajes que contengan:
Nos reservamos el derecho de editar o eliminar cualquier mensaje que no cumpla con las condiciones anteriores. Y de ser necesario bloquear a usuarios.
Al participar, acepta las reglas y el aviso legal.
2 comentarios: