Algunas organizaciones se ocupan de recogerlos para reciclarlos, otras reutilizan las piezas y hacen despegar su creatividad. Se producen seis millones de toneladas de basura electrónica anuales en todo el mundo.
Elmer* es un adolescente que vive en una de las áreas catalogadas como rojas de la ciudad capital, y en su afán de no integrar una pandilla, aceptó la invitación que el grupo Ceiba le hiciera para invertir su tiempo en algo productivo y dar rienda suelta a su creatividad.
Poco a poco empezó a interesarse por el mundo de las computadoras, las cuales aprendió a desarmar, reparar y armar de nuevo. Ahora es parte del grupo de elite de 12 muchachos que desarrolla un programa de robótica basado en el uso de aparatos electrónicos que nadie quiere.
Ceiba se dedica a despertar la creatividad de jóvenes en alto riesgo de las zonas 6 y 18 capitalinas, así como de Mixco, Villa Nueva, Llano Largo, Tierra Nueva, Ciudad Quetzal, Mezquital, entre otros.
El método es simple. Recolectan desechos electrónicos y tras desarmarlos emplean las partes que pueden ser reutilizadas para el programa de robótica, el cual consiste en armar robots con movimiento y reacondicionar computadoras que luego donan a escuelas públicas.
Maco Castillo, director del grupo Ceiba, cuenta que a este labor se dedican 12 de los mejores estudiantes, que dirigen el programa desde hace dos años y a futuro planean la construcción de robots con programación.
“Los muchachos arman sus robots con partes de impresoras y CPU, que cuentan con movilidad generada con energía solar, eólica y eléctrica. Todos llegaron sin saber nada de computación”, apunta Castillo.
Desmontan las máquinas aparentemente inservibles, diseñan el prototipo del robot y se embarcan en el desarrollo de su idea, que materializan cuando la máquina adopta movimientos.
Las computadoras obsoletas cuentan con chips reutilizables, alambres y engranajes que sirven para los prototipos que salen de la imaginación de los jóvenes.
Castillo sabe que la basura electrónica posee sustancias tóxicas y extrema las medidas de seguridad, con los monitores principalmente.
“Los monitores no son reacondicionados por lo complejo y porque contienen materiales delicados, por lo que son manejados con sumo cuidado. Hay algunas partes que se tienen que comprar, como tarjetas, conectores y chips”, agrega.
La consigna es que el camión de basura se lleve lo menos posible y así aprovechar al máximo los materiales que aún pueden ser reutilizables.
(* nombre ficticio)
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