En noviembre empezó a trabajar el departamento de Homicidios de la Policía, en donde, con la ayuda del Gobierno español, se realizaron cambios radicales.
Carlos tiene 21 años y fue electo para el nuevo Departamento de Homicidios de la Policía Nacional Civil (PNC). No es un policía común: decidió ser agente no por necesidad, sino por convicción. Creció pegado a las series de televisión como CSI Miami, donde detectives forenses siempre resuelven los casos que les eran asignados. Y como casi siempre ocurre en jóvenes, quieren hacer realidad la ficción. Carlos va en camino. Él es uno de 100 investigadores que conforman la rejuvenecida Unidad de Homicidios.
El promedio de edad de los detectives es de 22 años. Es la nueva generación de policías, esa a la que organizaciones especializadas en el tema, le llaman la generación del cambio.
La unidad es dirigida por un oficial que tiene 21 años de ser parte de la Policía. Alguien quien estuvo en las filas policíacas durante los últimos años del conflicto armado interno. Organizaciones de derechos humanos siempre muestran su desconfianza ante policías con este perfil. Lo que es poco conocido es que Tomás Alfonso Canto es indígena de Quiché, que se unió a la Policía porque le pareció la mejor opción, pues detestaba el Ejército pero que de igual forma nunca quiso unirse a la guerrilla. Así que tomó sus cosas, llegó a la capital, y ahora se describe como un policía convencido de que su trabajo puede ser la diferencia.
Canto explica que la tarea está en cambiar la forma de hacer investigación. “Antes, si Juan mataba a Pedro, primero se capturaba a Juan y después se buscaba la forma de comprobar que él era el responsable. Ahora, primero se buscan los indicios para realizar una investigación sólida, incorporando medios científicos”, explica el oficial. Ahora buscarán resolver crímenes de forma conjunta desbaratando organizaciones enteras. No es lo mismo resolver un caso que ir en búsqueda de un grupo que comete crímenes en cadena.
Carlos tuvo suerte porque llegó a un proyecto que intenta seguir los pasos de la serie CSI y no la típica unidad de investigación dirigida por un “Vic Mackey”. Mackey es personaje principal de serie estadounidense de detectives llamada The Shield que es la antítesis de CSI, un claro reflejo de cómo operaban en Guatemala algunas unidades de investigación de la Policía hasta hace unos años: a través de la violencia, extorsiones e incluso con asesinatos para resolver casos u ocultar crímenes.
Esa época llegó a su fin, según Canto. “Antes se pedían resultados (entiéndase capturas), ahora nosotros resolvemos crímenes. Pero eso lleva más tiempo, por eso pido paciencia, tiempo y colaboración de la población”, explica.
Ese cambio tiene mucho que ver con la colaboración dada por el Gobierno español que invirtió en la remodelación de las instalaciones, elección de detectives y capacitación de personal.
“Aún falta. Ellos están dando más pero deben tener un mejor salario, unidades de análisis, servicios de vigilancia y seguridad”, explica Juan Pablo Ríos, consultor del proyecto. Ríos dice que el grupo está bajo constante vigilancia para que no regresen a las prácticas del pasado. Para que un Vic Mackey no logre imponer el camino más fácil de la investigación.
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