El programa de Vida Amor de Paz visita su centro de anidaje en la Reserva Natural Setal, en Izabal.
Los bebés del cocodrilo comienzan a llamar a su madre desde antes de salir del cascarón. Sus pequeños chillidos le avisan de que están apunto de eclosionar, y ella, que espera cerca y los cuida un par de meses, busca los huevos y los desentierra para ayudarlos a salir. Incluso los puede recoger en su boca y llevarlos al agua, donde forman un pequeño grupo que ella defiende con vigor.
Después de varias semanas o meses, los juveniles se separan del núcleo y buscan su propio hábitat. Pero, ¿qué pasa cuando un cazador mata a la madre? Los cocodrilos se quedan enterrados y se mueren ahogados. Y esto es lo que quiso evitar Vida Amor de Paz en la más reciente filmación de su programa Los secretos mejor guardados.
Vestida con jeans y sombrero, la comunicadora atravesó los humedales de la reserva Setal en Izabal en busca de los huevos, con el plan de desenterrar a las crías y soltarlas. Todo con la ayuda de su invitado especial, el entomólogo Jack Schuster, y un grupo de estudiantes de biología de la Universidad del Valle de Guatemala.
Uno de ellos, Alejandro Suárez, tiene meses de conocer los hábitos de los cocodrilos. “Estamos en un centro de anidaje”, explicó, cubierto de lodo y bajo el incesante chipi chipi. “Usualmente hay unos seis residentes, pero ahora hay más de una docena. Pronto se regresan a la ensenada”.
Él hizo su tesis acerca del tema, pero también monitorea las especies de mamíferos y aves de la reserva, junto con la gerente ambiental, Ximena Leiva.
Los biólogos desenterraron los huevos de cocodrilos y los ayudaron a eclosionar, todo frente a las cámaras de televisión. De Paz los soltó en el agua y dio un mensaje a la cámara. Ella nunca había visto algo así. “Estoy aprendiendo cosas nuevas cada día. Si uno dice que lo sabe todo, entonces está mal”, dijo a su equipo.
Para los estudiantes, sin embargo, no era nada nuevo. Identificaban aves, discutían sobre taxonomía y contaban historias acerca de la vida silvestre del área. Acerca de los metales pesados en los peces, acerca de las abejas y los escarabajos, acerca de las lechuguillas que dejaba atrás la lancha.
El programa Los secretos mejor guardados está a punto de estrenar su segunda temporada. Ya visitó reservas naturales, comunidades en el interior del país, y, según De Paz, “lugares que nos quitan el aliento”. La comunicadora, ambientalista desde hace algunos años, escribe los guiones y se encarga de detalles de producción y post producción.
“Cuando tú sales a la naturaleza”, dice, “y respiras esos verdes te sientes viva y te sientes transportada, renovada, y regresas al pavimento de la ciudad con el espíritu mucho más lleno: te llenas el alma”.
Pero la clave de su programa está en su nombre: “El secreto mejor guardado de nuestro país es su gente”, subraya de Paz. Tal vez es por eso que se rodea de guatemaltecos que trabajan en temas interesantes y poco difundidos por los medios. Como los biólogos y estudiantes que conocen los rincones escondidos de la Reserva Natural Setal.
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