Peter Linder, quien ha fungido como embajador de su país en Guatemala, termina sus funciones para continuar con su misión en Ecuador.
El día de nuestra entrevista, fue el día en que Alemania había perdido uno de sus partidos en el Mundial de Sudáfrica. Así que como tema para romper el hielo con el embajador alemán Peter Linder no era el más indicado. Sin embargo, durante el transcurso de nuestra conversación se mostró optimista con respecto de su clasificación, y así fue, porque el equipo quedó como el primero de su grupo. Empero, no fue por un asunto como este por el que nos reunimos. Fue porque Linder culmina su misión en Guatemala, luego de los tres años reglamentarios, y parte junto a su esposa hacia Ecuador. Él nos cuenta los logros de su gestión así como lo que más recordará de nuestro país.
De los países donde ha estado ¿cuál es el más difícil que le ha tocado?
– No calculo las dificultades de nuestro trabajo, es parte de nuestra profesión, y no hay países que sean mucho más fáciles y otros más complicados. En Guatemala me ha tocado una época donde la relación bilateral maduró mucho más en estos tres años, podríamos decir que el perfil de las relaciones bilaterales aumentó bastante.
El tema del medio ambiente ha tenido bastante atención también…
– Antes, la cooperación tradicional tenía dos pilares fundamentales: uno, la educación y el otro la descentralización hacia la comunidad rural, hacia los municipios. Fue en los últimos dos años que llegó el énfasis hacia el medio ambiente y la preocupación se centró en el cambio climático. Los temas se ampliaron en las famosas cumbres de Copenhague y la de Cancún. La política del Gobierno de mi país siempre ha sido la de apoyar a una solución global en estos desafíos mundiales. El Gobierno se comporta bastante verde.
¿Qué papel ha jugado el cuerpo diplomático en relación a los desastres naturales o la CICIG, por ejemplo?
– Creo que no se puede sobreestimar el rol de la comunidad internacional, ni de la sociedad civil ni de los actores políticos del país en estos eventos. Es una mezcla de influencias básicamente. Por mi país puedo decir que siempre tuvimos relaciones muy fuertes con Guatemala, en épocas fáciles y en épocas difíciles, fuimos también compañeros en los años de la guerra interna, después de Mitch y Stan, y ahora en esta época de la impunidad, post Ágatha y post Pacaya. Somos socios tradicionales pero también actuales en ese sentido.
¿Cree que el intercambio cultural entre Alemania y Guatemala ha evolucionado?
– Ese es el tercer pilar de nuestras relaciones. El aspecto cultural es muy fuerte. Es en el Colegio Alemán donde los estudiantes aprenden el idioma y es en el Instituto de Idioma Alemán donde los guatemaltecos un poco más grandes también lo aprenden con la idea de tener más contacto con nuestro país. Hay muchas razones y motivos de por qué hacerlo y fomentar este aspecto.
¿Cuál sería el legado más significativo que ha dejado su gestión en el país?
– No estoy hablando de mi persona, creo que esto es más trabajo de equipo. Talvez lo más visible de nuestras relaciones han sido la serie de eventos relacionados con el 20 aniversario de la Caída del Muro de Berlín, que celebramos el 9 de noviembre de 2009, en la plaza Berlin de Guatemala, que ha sido símbolo de solidaridad y de libertad.
¿Cómo se prepara para llegar a otra región?
–En cuanto al idioma espero haber aprendido suficiente español acá (se ríe), esperamos que nos salga.
¿Que palabras nuestras aprendió?
–¡Ah! Los chapinismos (se ríe) como fíjese o púchica… algunas palabras son muy aceptables aqui, pero afuera no. Así que tomaré un curso intensivo para evitar lo más feo (se ríe).
¿Que extrañará más de Guatemala?
–Nosotros nos vamos a Ecuador, otro país latinoamericano, que nos han dicho que es muy parecido a este. Pero quizás extrañaremos sus montañas y su cultura maya. Tuve la suerte de visitar todos los departamentos del interior, y he visto sus bellezas.
Creo que la gran tarea para los líderes futuros y los amigos de Guatemala es mantener un equilibrio entre estas riquezas que garantice la continuidad de los valores, del medio ambiente y de la cultura, no es fácil pero se requiere mucha inteligencia y una inversión prudente, para mantener un país de la riqueza guatemalteca.
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