El alcalde de la capital, Álvaro Arzú, decidió nombrar “Jorge Ubico” al nuevo paso a desnivel que conduce de la zona 13 a la 7a. avenida de la zona 9...
El alcalde de la capital, Álvaro Arzú, decidió nombrar “Jorge Ubico” al nuevo paso a desnivel que conduce de la zona 13 a la 7a. avenida de la zona 9, en honor y reconocimiento al dictador guatemalteco Jorge Ubico Castañeda (1931-44), cuya gestión se caracterizó por la concentración del poder político, la arbitrariedad, el abuso de autoridad, la violación sistemática de los derechos fundamentales (vida, integridad personal, libertad, seguridad e igualdad), la opresión, la intolerancia y la burla reiterada al precepto constitucional que prohibía la reelección presidencial.
Alabar al dictador Ubico equivale a hacer apología de los delitos en que incurrió durante su gestión gubernativa.
La dictadura ubiquista fue férrea, autoritaria e implacable. Quienes durante la larga noche ubiquista (cerca de 14 años) osaron o se atrevieron a criticar, cuestionar u oponerse al despotismo fueron perseguidos, expropiados, exiliados, encarcelados, torturados o asesinados. En 1934, Ubico promulgó la Ley Contra la Vagancia, que obligaba a la portación de una cartilla en la que el patrono debía hacer constar el carácter de trabajador y los días laborados. Las personas que no contaban con dicho documento eran obligadas a realizar trabajos forzados en alguna obra estatal.
El cansancio de la población se hizo patente a través de crecientes protestas populares, así como de exigencias de renuncia al dictador. Ubico, ante el desbordado descontento ciudadano, prefirió renunciar el 1 de julio de 1944 y entregó el poder a un triunvirato compuesto por los generales Eduardo Villagrán Ariza, Buenaventura Pineda y Federico Ponce Vaides. Este último asumió la presidencia en definitiva, aunque bajo el supuesto de una prolongación de la dictadura ubiquista, por lo que Ponce Vaides fue derrocado por un movimiento cívico militar el 20 de octubre de 1944, conocido como la Revolución de Octubre.
El Alcalde Arzú no oculta su vocación autoritaria, al extremo que, en reiteradas oportunidades, ha reclamado la implantación en nuestro país de una “democracia dirigida”, que no es otra cosa que un régimen autoritario, intolerante, opresivo y abusador, al estilo de la dictadura ubiquista. Designar una obra pública con el nombre del dictador Ubico, además de que es una burla para la democracia guatemalteca, es una provocación, ya que se alaba a un tirano cruel y sanguinario.
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