El mandatario Álvaro Colom se queja de la falta de reconocimiento hacia su gobierno por la forma cómo enfrentó el desastre provocado por “Agatha”. Reconoce que el Ejecutivo no apoyó algunas solicitudes de la CICIG, pero todo fue por falta de recursos y niega por sobre todo que sea un Presidente indeciso.
Hablemos del sector político. Sé que no se trata de un problema exclusivo de Guatemala y que no se pueden hacer generalizaciones, pero hay muchos políticos vinculados con actividades ilícitas o que tienen un pasado no precisamente de santo. ¿Cómo se maneja un presidente en estas aguas tan tormentosas?
– Yo te diría que en Guatemala se está avanzando, aunque todos quisiéramos avanzar más rápido en el sector justicia. La presencia de la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG), que es un ejercicio único en el mundo, está acompañando a nuestro Ministerio Público y está generando en cada caso que resuelve grandes olas, porque precisamente, es romper un estado de impunidad impresionante. Ahora tenemos dos familias de narcotraficantes perseguidas por la Ley. Se está trabajando en la masacre de más de 400 guatemaltecos, y eso antes no se veía. Entonces, esto va a generar problemas. Cada caso que se avanza afecta a algún grupo que en el pasado se escondía en la impunidad. Yo estoy dispuesto a pagar el precio político y creo que en los próximos 10 o 12 meses se van a resolver algunos casos paradigmáticos en el país por medio del Ministerio Público y la CICIG. Esto va a traer muchas repercusiones.
Los problemas que presenta la esfera política, ¿no hacen necesaria, más que algunas modificaciones y cambios de conciencia, una transformación estructural? ¿No tiene usted pensado que en este plan del que habla, que va a presentar en julio, podría haber consideraciones a este respecto?
- Desde el día siguiente que tomé posesión he estado predicando la reforma al sistema político, pero pareciera ser una golondrina que no hace verano. El mismo sistema se autoprotege. Tenemos un sistema de partidos políticos muy débil; no hay partido que haya repetido en el poder; nace, gobierna y muere. Estoy por una reforma a la Ley Electoral que haga partidos más fuertes, más protegidos de las infiltraciones mafiosas. Guatemala está en una agresión impresionante de los carteles de droga y estos tienen mucho dinero, mucho poder, armamento, y con relativa facilidad pueden infiltrar el sistema.
Ha nombrado usted justamente al crimen organizado, al narcotráfico. Me decían ayer, llamémoslas, “fuentes bien informadas”, que hace 2 años atrás, el crimen organizado controlaba de una forma u otra el 40 por ciento del territorio nacional y que 2 años después, está en el 63 por ciento, Si esto fuera cierto, no estamos frente a un problema, estamos frente a un “problemazo”.
- Aquí hubo 8 años de entregarle el país a los narcotraficantes. Primero, violando la Ley de la Policía Nacional Civil, que había costado tanto después de los Acuerdos de Paz. Se empezaron a poner jefes que no eran de carrera y que tenían un oscuro pasado. Se comenzó así a descomponer la nueva Policía Nacional Civil. El siguiente gobierno desprotegió el territorio nacional y se formaron, por lo menos, cuatro bolsones territoriales bajo control criminal a punto de obtener el control total de la zona. Ahora, toda la Franja Transversal del Norte, que es el corredor natural del Sur al Norte para el narcotráfico, lo retomamos en marzo del año pasado, cuando antes en esa zona bajaban avionetas a diario. Ahora esa área ya está controlada; nos falta todavía el área del Norte en cuanto a avionetas. Todavía tenemos un área ahí que es bastante selvática, en la que tenemos suficiente fuerza para llegar y hacer algo, pero no para dejar destacamentos, pero pronto se hará. El año pasado fue el año récord de incautaciones de cocaína. Ya perdí la cuenta de la cantidad de celdas que tenemos en la cárcel. Además, lo estamos tratando también de forma regional, junto con México, Honduras, El Salvador, Guatemala, Colombia y Panamá, porque el problema del narcotráfico se ha globalizado y nuestras fuerzas de seguridad no están globalizadas. Entonces, ha habido un avance importante en colaboración e inteligencia.
De acuerdo a los antecedentes que usted menciona, debo deducir en consecuencia, que por ejemplo, el informe que apareció un par de días atrás de una institución internacional, el Grupo Internacional de Crisis, ¿no es suficientemente matizado respecto a la lucha que se está dando en Guatemala?
- No, depende de qué bases tomaron para los porcentajes. Y no pretendo decir que ya casi vamos a derrotarlos. Es una lucha frontal que tenemos que continuar año tras año, hasta que regionalmente podamos de alguna manera dominarlos. Si me preguntas qué es lo que más me quita el sueño, es toda la parte de seguridad y justicia, realmente el país se merece una mejor seguridad.
Varios Presidentes guatemaltecos en los últimos años no han tenido lo que podríamos calificar de “relaciones felices” con los medios de comunicación. ¿Cómo es su caso?
- Hay de todo. Te diría que pretendemos tener una relación permanente. Como todos los países, hay medios que son más afines al Gobierno. Nosotros no pretendemos caer en una luna de miel, pero que la Prensa haga su trabajo, Un Presidente tiene un trato igualitario con ellos; no hay preferidos. Los medios también responden a sus propios intereses y les gustarán algunas cosas que se hacen, otras no, pero considero que tenemos una relación normal.
Si busco en los medios de comunicación en los últimos días, las críticas que se le hacen al Ejecutivo, señalan que el Presidente es indeciso y que por eso se agravan los problemas en el país.
- Al decir que hay una relación normal, pretendo decir que yo respeto la opinión de todos los periodistas, pero no la comparto en muchísimos casos. Si tú buscas, del 27 de mayo hasta aquí, un reconocimiento al Gobierno por cómo trabajó en las emergencias de Agatha no lo encuentras. Y fue ejemplar. En 5 días pusimos el aeropuerto a funcionar, en 7 días estaban todas las carreteras limpias después de una tragedia nacional enorme, y no hay un solo reconocimiento de que eso fue bien manejado. Aquí hubo otra tormenta en 2005 que fue un desastre; nosotros todavía estamos construyendo casas que no se construyeron en el Gobierno anterior. Pero ese tipo de cosas sucede en la vida normal; si no se quieren reconocer, pues que no se reconozcan. Pero el avance en salud, en educación, en la reducción de la pobreza, que obviamente no se puede reducir en 4 años toda, ahí está.
Ahora hay más niños en las escuelas, más familias atendidas por el sistema de salud. Tenemos los mejores números macroeconómicos de la historia, hemos sido calificados mejores como país por las calificadoras; tenemos una macroeconomía sólida a pesar de la crisis del año pasado. Nadie lo reconoce públicamente, te lo reconocen en privado. Es el primer Gobierno independiente en los últimos 50 años, el primer Gobierno que no pide permiso, que hace lo que cree que se debería hacer. Antes, para cambiar un ministro, para nombrar un funcionario, pedían permiso.
En la embajada...
- No. Un poquito más allá... Yo llevo diez años de estar desinformado, desinformado… Mira, indeciso me dicen. ¿Qué Presidente hubiera metido a la cárcel a un Ministro? Yo tengo perseguido al ex ministro de Gobernación porque hay un señalamiento de corrupción, también tres cúpulas policiales y dos cúpulas militares en el primer año. ¿Qué Presidente de Guatemala se hubiera animado a cambiar cúpulas militares sin preguntar? Y ¿por qué lo decimos?, porque el sistema estaba malo y había que corregirlo.
Pasemos a la CICIG. El señor Carlos Castresana cuando renuncia, no lo dijo así, pero en buen romance vino a decir, mire: entre otras razones me voy porque no he tenido el apoyo del poder Legislativo, ni del Ejecutivo.
- Yo tengo una excelente relación con la CICIG y con Castresana desde el inicio. Le doy datos: el ex Presidente no los recibió nunca y yo me debo reunir con él, sino dos veces a la semana, por lo menos una vez, para ver lo que necesita. No hemos podido cumplir con algunas situaciones, fundamentalmente por falta de financiamiento. No se puede aumentar el número de fiscales de la noche a la mañana, y en un año de crisis financiera como el año pasado, era imposible. Sin embargo, logramos implementar la Ley de Escuchas Telefónicas que no sé por qué en el pasado no se había hecho. Ahora, nos han ayudado enormemente en la lucha contra extorsiones y secuestros. Se logró la Ley de Armas y Municiones, que llevaba años de estar en el Congreso, se logró una nueva y más drástica ley de uso de armas ilegales.
Pero el señor Castresana tiene la razón, hay ciertas cosas que el Ejecutivo no pudo apoyar como hubiese debido, pero fundamentalmente no era por falta de voluntad, era de dinero, de financiamiento.
Permítame puntualizar, señor Presidente, dice usted: la CICIG tiene que continuar su trabajo, la CICIG necesita redoblar sus acciones y con el apoyo de los tres poderes del Estado guatemalteco. ¿No es eso una agenda? Y yo se lo pregunto porque hay quienes dicen, a lo mejor se está creando una agenda, un itinerario para que la CICIG se vaya de Guatemala.
- Eso quisieran todos los que se sienten amenazados por la impunidad. Yo te digo una cosa, el Caso Rosenberg hasta el día de hoy, tal vez es lo peor que me ha pasado en la vida pública. No es una gracia que le digan a uno todas esas cosas, pero creo que es un buen ejemplo de la fragilidad que tiene el país. Tú me preguntabas si no se puede repetir Rosenberg. ¿Te hubieras imaginado lo que hubiera sido Rosenberg sin la CICIG? Un infierno. ¿Por qué? Porque nuestro sistema estaba malo. Si hubiese salido nuestro Fiscal General diciendo lo que dijo el señor Castresana, nadie le hubiera creído, honestamente. Por tratarse del Presidente, la Primera Dama, el Secretario privado. Pero se demostró que no era cierto. Yo creo mucho en los procesos. Nosotros provocamos una multiplicidad de procesos de cambio en áreas que no generan cuestiones políticas como salud y educación, pero también en el área del Ministerio Público con la CICIG, en la depuración del Ejército, que creo que está totalmente tranquilo, desde diciembre de 2008 está la misma cúpula, y estamos trabajando muy bien con ellos.
El caso de la Policía si es cosa seria. Hemos encarcelado no sé qué cantidad de agentes Y comisarios; hay dos jefes de Policía en la cárcel bajo juicio, apoyados por CICIG. Y también se acordó que la CICIG va a acompañar al Ministerio de Gobernación en el proceso de reforma interna de la Policía Nacional Civil. Y ese es un avance importante. Entonces, yo defiendo mucho a CICIG, no quisiera que se fuera el doctor Castresana, pero él tiene derecho, lo atacaron salvajemente y es un hombre que yo conozco, creo que bastante bien.
Seguramente la crítica que más me ha impactado en estos días, de un especialista guatemalteco, ha sido la siguiente: están tan mal las cosas, que es dable imaginar que exista en el futuro una tutela internacional. Se refería a la eventual presencia de cascos azules y todo lo demás.
- Cuando yo estaba en campaña e hicimos nuestro plan de seguridad, nuestro equipo falló en algo importante: no dimensionamos el grado de destrucción que tenía la Policía Nacional Civil; sabíamos que estaba mal, pero no tanto. Y te doy una primicia, ya del pasado, pero no lo sabe nadie. En el mes de abril de 2008, yo tenía 3 meses de ser Presidente e hice la consulta de los cascos azules. Yo lo veía venir, teníamos 2 caminos, una intervención de esa naturaleza, o un camino más largo. La decisión de mi equipo político fue concluir que una intervención sería una tragedia. Se tomó el camino largo, que fue el camino de la depuración. Recuerdo un consejo que me dio Álvaro Uribe, el día de la toma de posesión. Me dijo, te vas a cansar de destituir policías. Y no me he cansado todavía; hemos destituido una barbaridad, en beneficio de los buenos, porque también hay buenos policías y buenos comisarios.
Tengo fama de indeciso. Me llama la atención, si yo fuera indeciso cómo serían los anteriores que no tocaron a un militar, que no tocaron a un policía, que no tocaron a un ex Presidente, que no se atrevieron a tener a una CICIG. Cómo serían los anteriores, porque realmente mi período no ha sido fácil.
Crisis del petróleo el primer año, crisis financiera, la infamia de Rosenberg, la sequía que tuvimos el año pasado fue muy severa. Ahora la erupción del volcán y la tormenta. Y el país está funcionando y los números siguen siendo buenos.
Dicen que a los presidentes se les juzga diez años después de su período, y así va a ser. Es difícil gobernar un país que estás cambiando. No me quejo, simplemente hay que enfrentar y con firmeza hacer los cambios; no podemos seguir siendo tan desiguales, no podemos seguir pensando que ya pasó la tormenta porque están aterrizando aviones y porque ya los camiones pasan en las carreteras. Hay miles de guatemaltecos afectadas por la tormenta y va a durar tiempo la recuperación.
Yo estoy llamando a la unidad nacional. Guatemala tiene todas las posibilidades de tener un buen año, de terminar bien el 2010. Hemos recuperado todos los indicadores de exportaciones y el comercio es normal a pesar de la tormenta, a pesar del volcán, a pesar de todo.
Este espacio es para promover el diálogo, compartir, discutir y argumentar sobre el artículo publicado, únicamente.
Se prohíben mensajes que contengan:
Nos reservamos el derecho de editar o eliminar cualquier mensaje que no cumpla con las condiciones anteriores. Y de ser necesario bloquear a usuarios.
Al participar, acepta las reglas y el aviso legal.
4 comentarios: