La participación latinoamericana en la Copa Mundial ha sido muy buena. Recientemente ciudadanos de la Patria Grande han sido distinguidos durante los recientes premios Oscar y los festivales de cine de Cannes y Berlín. Hay una nueva generación de escritores jóvenes y el mundo baila con nuestra música. ¿Estamos ante un nuevo boom latinoamericano?
En mayo, 51.6 por ciento de entrevistados por Publiscopio, expresaron que su situación económica era regular, 13.2 por ciento bastante mala y 5.8 por ciento muy mala. Entre 2007 y 2009 aumentaron, en la Madre Patria, en un millón los pobres y, hoy, son 9 millones en ese país. Más allá de las estadísticas, un hombre –español o extranjero– entre 25 y 49 años, con 2 o más hijos a su cargo y desempleado es el perfil de las personas que en España se encuentran en mayor riesgo de exclusión social. El desempleo en España casi triplica la tasa promedio mundial.
En mayo, 11.3 por ciento de los norteamericanos pensaba que sus ingresos aumentarían en el siguiente semestre y 16.6 por ciento pensaban lo contrario: por primera vez en 4 décadas eran más los norteamericanos que creían que estarían peor. Ese mes el informe del Departamento de Trabajo sobre nuevos empleos señaló que aún cuando se esperaba que el sector privado generara alrededor de 150 mil sólo se llegó a 41 mil. El índice Dow Jones cayó.
En España se tardaron 8 años en volver al número de desempleados de larga duración del período anterior a la crisis de los noventa. La situación actual es más compleja pues, entre otras razones, los españoles ya no reciben tantas ayudas comunitarias para financiar sus políticas laborales activas.
Dado que en EE.UU. no se cuentan como desempleados a las personas que no han estado buscando trabajo el mes anterior, se estima que no se han contabilizado 2.4 millones de personas que abandonaron la fuerza de trabajo o no entraron en ella durante los últimos 28 meses. Ellos deberían agregarse a los 15.3 millones oficialmente desempleados. En junio de 2004 los desempleados de largo tiempo eran 2 millones y el pasado abril llegaron a 6.7 millones.
Mientras que Europa enfrenta su crisis con austeridad y ajustes, en EE.UU. se mantienen los planes de estímulo; aunque el objetivo es el mismo: crecer para pagar las deudas.
La crisis de 2008 no ha tenido en América Latina un impacto tan dramático como en el norte. La contracción en 2009 fue de 1.7 por ciento, envidiado por los países desarrollados. Este año el crecimiento económico de la región podría superar el 4 por ciento. Hoy ya se registran los niveles de riqueza de 2007, previos a la crisis. Este año se espera que el desempleo urbano disminuya a 8.2 por ciento.
De los 30 millones de brasileños pobres, en 2014 quedarían la mitad. Hace 8 años, en Brasil, 50 millones de sus 190 millones de habitantes eran pobres. Veinte millones de ellos se han incorporado a la clase media. En el Perú la pobreza rural ha disminuido de 70 por ciento a 60 por ciento, en 3 años, y la pobreza en general, que incluye la urbana, ha disminuido en el mismo lapso en 12.5 por ciento.
En la actualidad 1 de cada 6 europeos tienen dificultades para pagar cada mes las facturas de servicios del hogar y el Plan Europeo de Lucha contra la Pobreza busca que 20 millones de europeos abandonen la pobreza en la próxima década.
Alguna cosas hemos venido haciendo bien los latinoamericanos; pero falta para que las buenas políticas se institucionalicen. La lucha contra la desigualdad, a través de más y mejores empleos, debe ser prioritaria para consolidar la gobernabilidad democrática al sur del río Grande.
*Director de la OIT para Centroamérica, Haití, Panamá y República Dominicana
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