La herramienta para capacitar comadronas se utiliza en Kenia y República Dominicana. Una de las creadoras es una guatemalteca de 26 años de edad.
Un intercambio laboral cambió el rumbo de Paulina Quiñónez, una guatemalteca de 26 años de edad. Hace poco más de 11 meses ella trabajaba en el programa Diseño sin Fronteras de la Universidad Rafael Landívar, el cual promueve el intercambio de diseñadores entre Noruega y Guatemala.
El resultado fue optar por una plaza en la fábrica de herramientas para médicos Laerdal de ese país europeo. El reto laboral que encontró Quiñóñez fue elaborar el prototipo de un modelo que ayudara a reducir la muerte materna.
Con el objetivo definido, comenzó primero por investigar todo lo referente a la mortalidad materna. Los estudios coincidían en que se puede prevenir el 90 por ciento de estas muertes.
Entre las causas figuraba la hemorragia durante el parto como resultado de una mala práctica. Quiñónez decidió, junto a Lise Loerup y Tor Garvik, dos compañeros de trabajo, centrar los esfuerzos del equipo en un proyecto que permitiera capacitar comadronas. Lo llamaron Mama Natalie.
El modelo simula el trabajo de parto. La mujer se coloca una bolsa de tela que se ajusta a su cuerpo como si estuviera embarazada. “Las capacitadoras deben ser quienes se lo coloquen porque dentro se encuentra otra bolsa de menor tamaño con un bebé de plástico y su cordón umbilical, la matriz y sangre artificial. Esto permitirá controlar con las manos cuánta sangre dejará salir y en qué momento”, explica.
La comadrona, que participa en el ejercicio, deberá realizar los masajes en el útero que también es simulado con otra bolsa de plástico. Y mientras la capacitadora no observe que la intervención no es la correcta, continuará el sangrado como ocurre en un parto.
En Kenia, República Dominicana y Noruega ya se utiliza el modelo, aún cuando en este momento es un prototipo sujeto a mejoras. “Se estima que estará listo a finales de 2010. Se pretende que el precio sea accesible (aproximadamente US$100 el kit)”, explica.
Rosana Cifuentes, integrante de la Asociación de Mujeres Médicas, considera que esta herramienta podría sensibilizar a las personas que proveen los servicios de salud, porque les permite aprender y experimentar una situación real.
En Guatemala pocas instituciones pueden utilizar estos modelos anatómicos por su costo, en algunos casos se consiguen hasta en US$30 mil. Sin embargo, se requiere de proyectos similares pues el 70 por ciento de partos son atendidos por personal no calificado,
concluye.
El Programa Nacional de Salud Reproductiva capacita a comadronas para que identifiquen las señales de peligro durante el parto, la importancia de accesibilidad de servicios de salud y la atención de calidad.
“Para la práctica se utiliza un maniquí con forma de pelvis y un bebé de plástico, con lo cual se puede simular un parto. Aunque, para realizar el ejercicio deben aplicar talcos, de lo contrario el supuesto niño no resbala”, explica Almeda Aguilar, coordinadora del programa.
En tanto que la Asociación de Servicios Comunitarios de Salud (Asecsa) capacita desde hace 31 años a promotores de salud y comadronas en áreas rurales.
Según Hugo Icú, médico general y capacitador, la base de su trabajo es el sistema médico maya. “Intentamos hacerlo real con un maniquí en forma de pelvis, y aunque no se logra a la perfección ayuda a mejorar malas prácticas. Sin embargo, es mejor cuando un grupo de comadronas se reúne para trabajar en un parto real”, concluye.
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