A través de la cirugía refractiva, muchas personas entre los 20 y 60 años que no miran bien de lejos o de cerca pueden despedirse definitivamente de sus anteojos. Con el procedimiento se puede corregir problemas de miopía, astigmatismo e hipermetropía, siempre que la graduación de sus lentes no supere las 7 dioptrías; a partir de allí, lo que procede es colocar lentes intraoculares.
En pocas palabras, se puede operar los ojos con cualquier nivel de graduación, sólo cambia el procedimiento según el caso. Para revertir los defectos refractivos, es decir, la miopía, el astigmatismo y la hipermetropía, se utiliza un láser que se conoce como Excimer. “Con el láser se modifica la graduación sobre la cornea del ojo, un procedimiento especialmente efectivo para personas entre los 20 y 40 años y que no toma más de 5 minutos trabajando ambos ojos. Además es totalmente ambulatorio, no duele y el paciente permanece despierto”, comenta el oftalmólogo especializado en cirugía refractiva, Cristian Acevedo. El paciente deberá guardar, después de la cirugía, un reposo relativo, evitando el ejercicio y los esfuerzos, y podrá reintegrarse a sus actividades cotidianas apenas 48 horas más tarde.
Para quienes presentan una graduación por encima de las 7 dioptrías (así se mide la graduación), la recomendación del especialista son los lentes intraoculares fáquicos. “Se usan dos tipo de lentes, el Artisan y el ICL, y con ellos logramos que el paciente conserve su graduación de siempre, pero dentro de sus mismos ojos. Con ello evitamos el riesgo de que la graduación aumente con el paso del tiempo, y las complicaciones que eso conlleva”, agrega Acevedo. Los lentes se introducen por incisiones de 3 milímetros por detrás de la cornea, y se colocan por abajo o por encima del iris, de acuerdo a lo que más convenga. “El procedimiento dura 20 minutos, y aunque no se necesita anestesia, muchos pacientes piden una sedación suave para no estar viendo lo que está pasando. La recuperación incluye una semana de reposo, también relativo, evitando hacer ejercicio, o levantar cosas pesadas”, continúa Acevedo. Según el oftalmólogo, un millón de lentes intraoculares se colocan semanalmente alrededor del mundo sin ocasionar reacciones adversas. Los únicos pacientes que no pueden ser operados son aquellos que no han tenido una graduación estable durante los últimos seis meses, ni quienes padecen de ojo seco.
Para someterse a cualquiera de los dos procedimientos es necesario hacerse una topografía del ojo, el examen que mide la curvatura de la córnea, y a una Paquimetría para medir el grosor de la misma”. Además, es importante hacer una análisis de la resistencia ocular porque de esa manera se puede diagnosticar qué corneas van a responder bien al tratamiento y cuáles no pueden ser operadas”, concluye Acevedo. La cirugía refractiva no puede practicarse en personas menores de 20 años porque es hasta entonces que el ojo alcanza su madurez. Tampoco se puede llevar a cabo en adultos mayores, pues como explica el especialista, es para “ojos sanos”. El procedimiento, sin embargo, se puede realizar en pacientes con diabetes o hipertensión, e incluso en personas viviendo con VIH/Sida.
Más información en
Centro de Cirugía Ocular,
teléfono: 2337-3772.
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