En junio de 1992, los jefes de Estado y de Gobierno que asistieron a la Cumbre de la Tierra, en Río de Janeiro, Brasil, reconocieron, por primera vez, la gravedad de las amenazas del cambio climático...
En junio de 1992, los jefes de Estado y de Gobierno que asistieron a la Cumbre de la Tierra, en Río de Janeiro, Brasil, reconocieron, por primera vez, la gravedad de las amenazas del cambio climático y la importancia de que el desarrollo sostenible se convirtiera en la guía fundamental para la continuación del curso de la civilización humana sobre el planeta. Esto implicaba tomar acciones preventivas para evitar el daño irreparable del hábitat del planeta.
En los primeros años, el esfuerzo se centró en la conservación de la naturaleza, pero gradualmente fue evolucionando para incluir también temas sociales, económicos e institucionales.
Uno de los resultados concretos de la Cumbre de la Tierra fue la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, con el objetivo de reducir las emisiones de gases que provocan el efecto invernadero, la cual entró en vigencia en 1994 y fue aceptada por casi todas las naciones del mundo.
Sin embargo, el mundo ha seguido funcionando como siempre lo ha hecho. Las economías consumistas, impulsadas por la disponibilidad de energía barata, dieron paso a una bonanza económica sin precedentes. Como resultado del cambio climático, hoy estamos viviendo en un ambiente bastante deteriorado, cuyo impacto sobre las actuales y futuras formas de vida parece inevitable. El reporte presentado por el Panel Internacional Sobre Cambio Climático deja fuera de duda que el cambio climático es una realidad práctica y que es, en gran medida, causada por la acción del ser humano.
Todos los días nuevos consumidores se incorporan a la economía global. Luego, se prevé que la demanda de energía continuará aumentando en forma exponencial y que, muy pronto, viviremos en un mundo que estará condicionado por la escasez de recursos.
Según el doctor Stephan Schmidheiny, a lo largo de la historia, la humanidad ha enfrentado el problema de la escasez de 3 maneras diferentes: 1) reduciendo el consumo y utilizando los recursos de manera más eficiente; 2) negociando la distribución de los recursos existentes entre los diversos grupos de interesados; y 3) empleando la fuerza con el fin de asegurar el propio abastecimiento en detrimento del resto de la humanidad. Trágicamente, esta última ha sido la opción preferida y está predominando nuevamente.
Inequívocamente, el cambio climático tiene la connotación de un desafío existencial, por lo que se esperaría que todos tomemos conciencia de este tema y que nos involucremos en la medida de nuestras posibilidades.
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