Wikileaks ha dado a conocer 91 mil documentos clasificados del Pentágono que pintan un panorama sombrío del conflicto bélico.
The New York Times, el británico The Guardian y el alemán Der Spiegel tuvieron la primicia. El portal web Wikileaks les dio a ellos, antes que divulgarlo en internet, 91 mil documentos clasificados del Pentágono en los cuales se daban a conocer secretos no revelados hasta ahora de la guerra de Afganistán.
La filtración, que ha sido ya condenada por la Casa Blanca, revela que los servicios secretos de Pakistán habrían colaborado con el talibán, da a conocer reiteradas muertes de civiles en acciones militares, continuas acciones secretas para la caza de insurgentes y fracasos sucesivos de los aviones sin tripulación.
“Estos papeles muestran un mosaico detallado sobre por qué después de que Estados Unidos se ha gastado casi US$300 millardos en la guerra, el talibán es más fuerte que nunca”, afirmó en su análisis The New York Times.
El mismo periódico advierte, sin embargo, que “este es claramente un archivo incompleto de la guerra”. “Faltan referencias a algunos episodios esenciales y no incluye información altamente secreta”, afirman los periodistas que han trabajado en el caso.
The Guardian valoró que “la mayor parte del material, aunque clasificado como secreto en su día, no es ya delicado desde el punto de vista militar”. Se trata, esencialmente de comunicaciones desde el frente sobre determinadas operaciones en marcha, el resultado de otras ya ejecutadas o los preparativos de futuras acciones.
Según los documentos, el Ejército estadounidense “minimizó” las cifras de víctimas civiles o las computó como rebeldes. The Guardian aseguró que en los documentos se mencionan 144 incidentes con 195 civiles muertos de los que no se informó.
Der Spiegel destacó también que la unidad secreta estadounidense Task Force 373 llevaba a cabo asesinatos selectivos de líderes talibanes.
La Casa Blanca condenó esta filtración y lamentó que quienes obtuvieron los informes no se pusieran en contacto con la Administración antes de publicarlos. El consejero nacional de Seguridad, general James Jones, advirtió que la revelación de estos datos “pone en peligro la vida de estadounidenses y de sus aliados”.
El portavoz de la Casa Blanca, Robert Gibbs, anunció ayer que hay en marcha una investigación para conocer el origen de la filtración.
Los documentos filtrados concluyen al final de 2009, justo en el momento en el que Barack Obama anunció su nueva estrategia para Afganistán. Es decir, la Administración puede sentirse relativamente distante de la situación que describen los papeles.
La reacción del gobierno afgano fue asegurar que la guerra no terminará hasta que eliminen los campamentos en países vecinos en los que se refugian los terroristas.
En Islamabad, la agencia de Servicios de Inteligencia arremetió contra la filtración y aseguró de que la acusación de que colaboraban de alguna manera con el talibán no tienen fundamento.
Un comunicado del gobierno paquistaní describió los documentos como “fuera de lugar, parcializados y contrarios a lo que ocurre realmente en el terreno”. Fuentes. AP, DPA, El País
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