El Ministerio Público (MP) recibió una alerta: la asistente personal del Presidente de la Corte Suprema (CSJ) mantiene amistad con una mujer relacionada con el crimen organizado.
“Se trata de una investigación accidental. Un informante nos alertó sobre la amistad entre la secretaria del presidente del Organismo Judicial (OJ) y la conviviente de Byron Lima Oliva”, declaró ayer Jorge Antonio García, fiscal especial que sigue la segunda fase del proceso del crimen de monseñor Juan Gerardi.
El abogado habla de la amistad entre Londy Castillo Pineda, antigua asistente personal de Erick Álvarez Mancilla, y la nicaragüense Gladys Susana Merlos McCoy quien, según los registros del Ministerio Público (MP), es pareja de Byron Lima Oliva, condenado como coautor de la ejecución extrajudicial del Obispo. El militar negó tener vínculos sentimentales con Merlos McCoy. “La he visto, pero que sea mi conviviente, nada que ver,” declaró.
Ella y él, por un lado, y ambas muchachas aparecen en una serie de fotografías que el equipo de investigadores de dicha unidad especial del MP recibió en señal de alerta. “Ni lo investigamos a él ni a ella”, aclaró García en referencia al presidente Álvarez y a su asistente Castillo. “Y que quede claro: no hay ni delito, pero sí una alarma”, agregó.
elPeriódico intentó establecer comunicación a través del teléfono con Londy Castillo, pero no se encontró disponible. Y también visitó su puesto de trabajo, en el Almacén Judicial, a donde fue transferida desde el 1 de junio según nuevo contrato, pero allí explicaron que ella se encontraba en diligencia fuera de la oficina.
Ni Castillo Pineda ni su amiga Merlos McCoy tienen antecedentes penales o policíacos. Las conexiones de esta última, no obstante, llevaron a los fiscales a tocar estructuras criminales.
La nicaragüense fue conviviente de Luis Carlos García Pontaza, líder de la banda Valle del Sol, encarcelado bajo cargos de secuestro y asaltos a bancos. Incluso, la relación fue mencionada en el libro ¿Quién mató al Obispo? Autopsia de un Crimen Político de los autores Maite Rico y Bertrand de la Grange.
Los investigadores establecieron que la convivencia entre Merlos McCoy y García Pontaza se desarrolló durante el tiempo que el muchacho lideró la legendaria banda de secuestradores y asaltabancos a partir de 1996. García Pontaza fue asesinado en prisión en 2001. Un asesinato nunca esclarecido.
Según la Fiscalía Especial, Merlos McCoy es en la actualidad compañera sentimental de Lima Oliva. El capitán, en comunicación telefónica, aseguró que a Merlos McCoy la ha visto porque llegó en varias ocasiones a visitar a un nicaragüense a la prisión. “Pero es cizaña que digan que es mi conviviente. Tengo una relación en otro lado. A ella sólo la he visto”, agregó.
La primera hipótesis de los investigadores fue que la asistente de Álvarez Mancilla era una infiltrada. Una práctica habitual de inteligencia, tanto de fuerzas de seguridad como de estructuras criminales. “Pero descartamos la tesis”, aclara el fiscal García. Álvarez Mancilla fue profesor de Castillo Pineda. Así se conocieron
La nicaragüense, según los investigadores, es propietaria de cámaras de bronceado en varios salones de belleza de la capital.
La fiscalía recibió información que indica que, después de García Pontaza y antes de Lima Oliva, Merlos McCoy fue conviviente de un narcotraficante, pero esto nunca fue corroborado.
La contratación de la asistente en el OJ ha sido más que polémica: llegó como asistente secretarial diez días después de que Álvarez Mancilla asumió la Presidencia de la Corte Suprema.
Un mes después ambos, jefe y asistente, viajaron con fondos estatales hacia Fortaleza, Brasil. Siglo Veintiuno reveló que erogaron Q129 mil para ir a una actividad a la cual no correspondía la asistencia del jefe del OJ. Ambos extendieron su estadía para descansar. Sólo cuando la noticia estuvo en los periódicos, 2 meses después del viaje, ellos devolvieron una porción de sus viáticos (Q36 mil 700). En febrero, Eduardo Galindo Castillo y Castillo, padre de la asistente, fue contratado como Director de Contabilidad del OJ.
“No se puede negar que la asistente ejerce influencia”, comenta uno de los jóvenes investigadores que labora para la unidad especial del MP. “Si ella habla a favor de un familiar y este es contratado ¿quién puede descartar que una llamada de una amiga a otra no genere un favor especial?”, cuestiona el joven investigador.
¿No sobreestiman las habilidades de Byron Lima Oliva? ¿No es exagerado creer que tiene la capacidad de incidir a través de la supuesta novia y la amiga de esta en las decisiones del hombre más poderoso en la Corte Suprema?
Álvarez Mancilla ¿está al tanto de las amistades de su secretaria? Y si lo está ¿se siente vulnerable al saber que sobre ella orbitaban peligrosos satélites?
No hay respuesta. elPeriódico intentó, tanto telefónica como personalmente, comunicarse con Álvarez Mancilla durante lunes y martes. La vocera de este, Danira Otten, respondió ayer por la tarde que le había sido imposible planterle la pregunta a su jefe. “Ha estado de reunión en reunión, atendiendo gente y no he podido hablarle” explicó.
Un hecho particular sucedió al cierre de la edición de esta nota. La llamada de Byron Lima Oliva para aclarar que no tenía nada que ver con Londy Castillo ni la amiga de esta. ¿Cómo se enteró él, recluido en una cárcel, de este tema? “Hay que ser reservado a la hora de preguntar”, respondió. El único lugar donde esta reportera planteó la pregunta fue en el OJ, con la vocera. ¿Quién le contó?
La palabras del fiscal en su despacho hacen eco. “Simplemente se tiene que estar alerta con esos nexos. Erick Álvarez es presidente de un organismo de Estado, y esos vínculos son peligrosos”, dice García.
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