Manuel Ayau, fundador de la Universidad Francisco Marroquín, de la Bolsa de Valores de Guatemala, de un centro de estudios
económicos, y promotor de una reforma constitucional.
La madrugada del miércoles partió Manuel Francisco Ayau Cordón, un reconocido académico, político y empresario. El ‘Muso’, falleció a los 84 años de una complicación cancerígena en los pulmones.
Su mote lo acompañó desde una presentación teatral del preescolar donde interpretó al dictador italiano Benito Mussolini. El único hijo hombre de la familia, nació el 27 de diciembre de 1925. A los 6 años, al morir su padre, su familia se mudó a Estados Unidos, asistió a la escuela secundaria católica en Belmont, California, y años después a la Universidad de Toronto, Canadá, donde estudió ingeniería química. Pero Ayau abandonó esa carrera para estudiar una licenciatura en ingeniería mecánica en la Universidad Estatal de Lousianna.
El 5 de junio de 1948 contrajo matrimonio con Olga García, de cuya unión nacieron 6 hijos. Regresó a Guatemala a finales de los cincuenta para dirigir varias empresas, entre ellas la fábrica de pisos Samboro y Fabrigás, esta última dedicada a la venta de accesorios para el manejo de gases médicos e industriales.
El 18 de noviembre de 1959 creó el Centro de Estudios Económicos y Sociales (CEES), un espacio para difundir la importancia del respeto a la propiedad privada. “Desde mi rincón pequeño, yo me hice de los liberales leyendo panfletos de CEES cuando tenía 16 años… él fue un hombre sencillo, de mano abierta y franqueza capaz de sacudir los cimientos de la amistad”, expresó el teólogo Guillermo W. Méndez, en una despedida al Muso, publicada en la página oficial del CEES.
Fundó la Universidad Francisco Marroquín (UFM) el 12 de agosto de 1971, entidad que inició actividades el 15 de enero del año siguiente. Se impartían las carreras de Administración, Derecho, Economía y Teología a una treintena de estudiantes en 4 salones ubicados frente al Campo Marte.
“Creemos en los derechos individuales, que la libertad y la propiedad deben ser siempre respetadas, tanto por ser innatas al hombre como porque así conviene a todo conglomerado social”, dijo Ayau en el discurso inaugural de la UFM en 1972. Durante la ceremonia de graduación de la primera promoción portó un chaleco antibalas debajo de la toga, pues temía ser blanco de grupos insugentes debido a la línea ideológica de su casa de estudios.
“Tenía un profundo sentido del bien y del mal, antes de ser un gran maestro de la lógica de la cooperación social, era una persona con un amplio sentido de la justicia. La universidad es el más espléndido fruto de su empeño”, comentó Giancarlo Ibargüen, rector de esa casa de estudios donde Ayau fue su principal representante académico desde su fundación y de la cual se retiró en 1988.
Publicó varios textos, destacan entre estos Como mejorar el nivel de vida, El comercio, La década perdida y El proceso económico, pero sin duda el que trascendió las fronteras fue Un juego que no suma cero en 2006, del cual la economista Milagros Latasa, del neoyorquino America’s Daily, en 2007 se refirió como un texto que concibe el derecho de propiedad como un derecho humano.
Con su deceso varios columnistas dedicaron tinta para él, incluso en Estados Unidos. “Algunos izquierdistas lo ridiculizan como un lacayo de las clases dominantes, sirviendo por el dogma neoliberal de niños ricos en una nación donde unas cuantas familias pudientes siguen dominando a la mayoría”, escribió Marla Dickerson, redactora del Los Angeles Times, en 2008.
Su conocimiento alimentó varios espacios en diarios y revistas nacionales e internacionales. “Era un impaciente para compartir lo que él había aprendido durante los años, su contribución más grande fue su valor para defender la libertad”, comentó Mary O’Grady, periodista del The Wall Street Journal, diario donde Ayau fue columnista invitado.
Fue miembro del Movimiento de Liberación Nacional (MLN), el Partido de la Violencia Organizada (New York Times 24 de agosto de 1980), y como tal fue electo diputado por el departamento de Alta Verapaz para el período 1970-1974. Fue candidato a la presidencia por el MLN en 1990, del que declinó 3 meses antes de las elecciones para convertirse en el compañero de fórmula de Jorge Carpio para la Unión del Centro Nacional (UCN). Asimismo, presidió entre 1978 y 1980 la Sociedad Mont Pelerin, espacio que agrupa a varios premios Nobel de Economía.
Hoy hace 500 días había presentado ProReforma. “Ayau fue muy importante para la construcción del diálogo porque su pensamiento ideológico a favor de las elites del país era muy bien argumentado, pero ProReforma no es positiva porque pretende institucionalizar la vigencia de las minorías adineradas”, explicó Álvaro Velásquez, investigador para la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO). Fue el último de los proyectos del Muso con más de 73 mil firmantes.
Una enorme colección de condecoraciones, medallas, premios y generaciones de la UFM son testigos de la historia de Manuel Ayau. Fue enterrado el mismo día de su deceso entre rezos, sin discursos, mientras llovía.
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