Los voceros del Gobierno, Ronaldo Robles y Giuseppe Calvinisti, acostumbrados a tratar en forma peyorativa a disidentes, periodistas y opositores, se dieron el taco de “maltratar” al Cardenal de la Iglesia católica, Rodolfo Quezada Toruño...
Los voceros del Gobierno, Ronaldo Robles y Giuseppe Calvinisti, acostumbrados a tratar en forma peyorativa a disidentes, periodistas y opositores, se dieron el taco de “maltratar” al Cardenal de la Iglesia católica, Rodolfo Quezada Toruño, a raíz de que este expresó que el Gobierno “utiliza como cortina de humo” las órdenes de captura contra ex altos funcionarios del Gobierno anterior y la polémica por la explotación minera.
El alto prelado católico afirmó que “mientras tenga vida, seguiré denunciado lo que me parece que está incorrecto (...). Pidamos a Dios para que el Gobierno deje de ser inútil y realmente tome las medidas como corresponde, con obligación, para darnos esa paz a la que tenemos derecho”.
Robles, en respuesta, aseguró “que las declaraciones del señor confunden a la población”.
El domingo pasado, el Cardenal Quezada Toruño dijo: “No imiten ustedes (periodistas) a los voceros del Gobierno. A Calvinisti y a Robles, que, dirigiéndose a mí (me tratan de) el señor. Mientras esos voceros estén en Casa Presidencial, yo no vuelvo a poner pie ahí porque es sumamente molesto”.
Robles contestó: “No buscamos un ir y venir de declaraciones. Respetamos su criterio, pero las puertas de Casa Presidencial siempre están abiertas”.
El régimen de Colom podrá no estar de acuerdo con el Cardenal Quezada Toruño, lo cual es perfectamente lógico y aceptable. No obstante, lo que no se vale es que los voceros gubernamentales se refieran al prelado católico de manera menospreciativa o tratando de ridiculizarlo.
Recordemos que el Cardenal Quezada Toruño representa a toda la grey católica en Guatemala y, lo menos que se pide, es que sea sujeto de consideración y respeto.
Para dar por superado el incidente, el presidente Colom debe exigir a sus voceros que se disculpen públicamente ante el Cardenal Quezada Toruño y que prometan a la ciudadanía que este tipo de actitudes intolerantes y prepotentes no se repetirán tanto con el prelado católico como con cualquier otra persona.
Si los referidos voceros gubernamentales no piden disculpas, deberían renunciar o ser removidos ipso facto.
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