Estudio dice precios de exportación de banano, café o importación de combustible se subvalúan para reducir impuestos.
Un estudio presentado ayer por Simon J. Pak, profesor de finanzas de la Universidad Estatal de Pennsylvania, EE.UU., afirma que los procesos bajo los que se exportan productos como el banano y el café al mercado estadounidense permiten subvaluar o sobrevalorar los precios con respecto a los precios de mercado, lo cual genera sospechas de una posible defraudación fiscal.
La arquitectura financiera de algunas empresas importadoras y exportadoras les permite esquemas con los cuales los precios de sus productos se subvalúan o sobrevaloran en detrimento de los ingresos fiscales, dice Pak.
Como ejemplo, expuso que en junio de 2009 Guatemala exporto 5 mil 98 toneladas de banano al mercado estadounidense por valor de US$1 millón 018 mil a un precio promedio de US$0.20 por kilogramo, por debajo de los US$0.85 por kilogramo (US$4 millones 338 mil) que era el precio promedio de mercado para esa fecha según el índice de este commodity elaborado por el Fondo Monetario Internacional (FMI). De esta forma se habría producido una subvaloración de US$3 millones 320 mil en el valor de las exportaciones de banano del mes de junio, señaló Pak.
En 2009, el valor de los bananos exportados a EE.UU. fue de US$431 millones, con una subvaloración de US$514 millones, según los precios promedio de mercado que publica el FMI. En los últimos 10 años,Guatemala ha exportado US$2.75 millardos con una subvaluación de US$3.3 millardos, agregó el experto.
Otro caso analizado por Pak son las ventas de café de Guatemala, que registran casos de subvaluación y sobrevaloración de precios. En 2009, el valor exportado fue US$287 millones, pero se reporto US$5.4 millones por debajo del precio de bolsa y US$21 millones de sobreprecio.
Respecto a las importaciones de combustible, afirma que en enero de 2008 se produjo una subvaluación de US$4.81 millones al adquirir 86 mil barriles del hidrocarburo; y en septiembre, por el contrario, Guatemala importó 282 mil 722 barriles y se dio un sobrevaloración por US$1.89 millones. En ambos casos se utilizó el precio de referencia de la Agencia de Información de Energía de EE.UU. (EIA).
El complejo mecanismo para hacer los registros en la actividad comercial permite que algunos importadores y exportadores en sus polizas incluyan precios mayores o menores al valor del mercado internacional, lo que reduce sus utilidades y de esa forma el pago de impuestos, explicó Jonathan Menkos, investigador del Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales (ICEFI).
Estas facturaciones ficticias erosionan las posibilidades que tiene el Estado de recaudar más impuestos, concluyó el experto.
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