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Guatemala, domingo 29 de agosto de 2010

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MARIO PAYERAS O LA ÚLTIMA BATALLA RESURRECTA DE LA PALABRA

Se edita al fin “Al este de la flora apacible”, la última aventura narrativa de Mario Payeras, cuyo manuscrito trabajó hasta el final de sus días el 16 de enero de 1995. “Novela a un tiempo épica y poética, extraída del ramal mismo del mundo indígena kanjobal, compleja, fascinante”, como la califica el escritor Rafael Gutiérrez. 

Rafael Gutiérrez

Fuente menor Fuente normal Fuente grande
Indudablemente el escritor y revolucionario, Mario Payeras, constituye hoy una de las voces más lúcidas e importantes tanto en el ámbito de la literatura de ficción como de la reflexión  ensayística. Múltiple, poroso y dúctil, al momento de su muerte, acaecida el 16 de enero de 1995, deja un legado invaluable dentro de la tradición literaria guatemalteca. Obras tales como Los días de la selva, El trueno en la ciudad, El mundo como flor y como invento, Los fusiles de octubre son esenciales tanto para el conocimiento de nuestra convulsa realidad histórica como para la incursión en un ámbito ahíto de imaginación poética y hondura humana. Si bien destinó la mayor parte de su vida a la lucha revolucionaria—tanto como combatiente como ideólogo—no fue sino al producirse el repliegue de las organizaciones político-militares, cuando irá retomando y sedimentando el desarrollo de los manuscritos, apuntes y notas escritos en el fragor de la lucha  y  observación acuciosa en las espesuras de la selva y la montaña. Otras, desde luego, se escribirán y publicarán, como es el caso de Los días de la selva, obra testimonial que le valiera, en 1981, el premio Casa de las Américas y El trueno en la ciudad, publicada en 1987. Así, una parte de su obra fue publicada en vida del autor y traducida, además, a varios idiomas.

    A diferencia de muchos autores militantes, y según la añeja concepción recogida por Mario Benedetti—recientemente fallecido— en su libro Poesía trunca, donde los poetas muertos en combate dejan tras de sí una obra inacabada y en proceso de maduración estética y existencial, Payeras acomete en México una acelerada producción intelectual en medio todavía de una vida clandestina no exenta de privaciones y minada por afecciones periódicas. Es justamente en este clima cuyo tiempo y espacio será ya otra batalla librada contra el agotamiento y los quebrantos, cuando Payeras finalizará Al este de la flora apacible, su novela póstuma. “Comencé a escribir esta historia—dice en su nota de autor en 1994— en agosto de 1990, en el poblado zoque de Copoya, en Chiapas, México. Me vi forzado a redactar ocho copias. A lo largo del continuado ejercicio mi cuerpo se resintió y cada año más o menos sufrí enfermedades. Como animal, la novela devoraba mi materia y colmaba de mundos mi imaginación". Novela a un tiempo épica y poética, extraída del ramal mismo del mundo indígena kanjobal, compleja, fascinante. Mario Payeras emprende al margen de las formas del narrar al uso, librado a su propio rigor expresivo e inventivo, transitando su ruta histórica y subjetiva, uno de los esfuerzos novelísticos más personales dentro de su producción literaria.

Apenas nos adentramos en la atmósfera novelística de Al este de la flor apacible nos vemos de tajo frente a una realidad que si bien aparece y reaparece a lo largo del desarrollo de nuestra tradición narrativa (Hombres de maíz, Entre la piedra y la cruz, El tiempo principia en Xibalbá y otras) hay en su intencionalidad, visión y modo de narrar algo que altera y desvía una manera, una estrategia no habitual en las modalidades consagradas.

     Acaso el primer rasgo proceda, por decirlo de alguna manera, de la enorme masa narrativa que desplaza y relata. Bajo el aura de la magia y la poesía, la imantación y el encantamiento, entendidos desde luego como práctica de escritura, se evocan y convocan muchedumbres de seres y cosas. No sólo la constante descripción minuciosa, sabia y esplendente del comportamiento animal y vegetal a la cual nos tiene acostumbrados Payeras—no hay mejor ojo avizor y telúrico en nuestra narrativa en la captación de este ámbito— sino también la importancia decisiva que cumplen las plantas y los animales en el destino de los personajes. Y, sí, desde luego, hay personajes, y muchos, que aquí son más colectividades, linajes, y hay también una realidad colonial asible a través de motines de indios pero asimismo enfrentamientos ancestrales por la posesión de un venado y hay vivos pero también hay muertos que se entrecruzan e interactúan porque la huella, la presencia, el infortunio y felicidad de unos y otros, en el mundo físico y tangible como en el inframundo, sólo alcanza su lógica y consumación mediante su permanente y armoniosa existencia. No el fantasmal, lacónico, desértico y hasta erótico páramo rulfiano sino la palabra exuberante que, como hongo, agua que mana,  humus, procede de la peculiar cosmogonía maya.

      Y cosa inusual, casi como argumental hilo conductor, está el destierro, el peregrinaje de Diego y Xunik, hijo y padre (y acaso los personajes si  no  protagónicos sí más visibles) en búsqueda del perdón, de la expiación cometida por éste al fornicar con su hermana Matal. Y luego, entreverados de un modo recurrente y simbiótico, están los vocablos y frases procedentes de distintas etnias, kanjobal, chuj, lacandón, itzaj que, tal como lo expresa Payeras, acopió de Yakin Kuxin, hijo del pueblo kanjobal y que llevó a Yolanda Colom, ex compañera de Mario, a una ardua y dilatada tarea de traducción. 

Es ésta, cabe reiterarlo, una aventura novelística declaradamente ambiciosa y singular, no apta, claro está, para lectores—público consumidor, para ser más precisos—acostumbrados como lo están, a fuerza de marketing y estupidez, a noveletas o novelitas con tramas y páginas merecidamente desechables.

     Payeriano como soy, sin mitificaciones ni desmesuras, he esperado largamente esta novela. Es éste, creo, el último manuscrito inédito de Mario Payeras. Como los pájaros de su Chilabasún constelado, “que viajan hacia latitudes más propicias para la consumación de los ciclos del fruto”, espero que su pluma repose finalmente en paz de los afanes por dotar a este mundo no sólo de una explicación racionalmente justa e igualitaria sino por la resonancia de su hermosura creativa.

 

Crédito Foto: Jean-Marie Simon

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9 comentarios:

  1. Consuelo Sarmiento de Overall: (2011-02-12 17:08:04 horas)
    Nunca me imagine que en nuestro pais hubiera un escritor tan interesante como Mario Payeras, su literatura es un mundo que lamentablemente en este pais no se ha apreciado.Imparto el curso de Lectura en un colegio y leeremos un libro de Payeras (yo lo comce a leer y encontre esta pagina) es hermoso e interesante.Me encanto.Dejo algun hijo Mario Payeras?
  2. ronald castillo: (2010-11-23 20:10:00 horas)
    Primero quiero felicitar al Tte/Coronel OTONIEL FAJARDO por las palabras con q se refiere al companero PAYERAS.creo q la lucha armada como siempre,se comenzo por los intereses mezquinos de una elite de opresion integrada como siempre por algunos malos guatemaltecos.Creo q aunq no nos guste tenemos q respetar el gobierno q nos toca, yo la verdad tengo 2 periodos de no votar,pienso q si respetaramos la opinion de cada quien,pero q estas opinaran con vocacion no con el higado como lo hacen algunos.Aunque hubieron algunos derechistas q la verdad me caian mal pero ahora respeto su postura como tambien respeto a algunos izquierdistas pero con CONVICCIONES DE LO QUERIAN no como algunos OPORTUNISTAS TANTO DE IZQUIERDA COMO DE DERECHA
  3. Juan Pablo Lopez: (2010-09-05 11:25:48 horas)
    Increible la diversidad de apreciacion que puede existir en los humanos, pues me parece casi imposible que alguien alave a un personaje que fue tan danino para Guatemala. Hizo una lucha esteril, donde murio una enorme cantidad de inocentes. El resultado de eso fue infertil, pues perdieron en la selva, por mediocres incompetentes. Cuando tuvieron la oportunidad de gobernar (Cerezo, Arzu-Stein, Berger y Colom), han causado mas dano que durante la guerra. Guatemala sin la guerra seria otra, por eso me da asco que alaven y promuevan como si fueran heroes a esos payasos de la guerrilla. Perdieron en los 2 frentes, arruinando gran parte del pais. Acaso no fue payeras quien puso la bomba en el parque central ? Y esa es la gente a la que alavan? Por esa razon tenemos este gobierno, por la estupidez del pueblo
  4. Amada Cabrera: (2010-08-31 00:17:10 horas)
    Rafael lei y relei su comentario critico sobre el tantas veces conocido, entre los cl'asicos escritores que tuvieron una mision y una vision clara de su destino : MARIO PAYERAS. Como obligacion dentro de mi campo bibliotecol'ogico, la responsabilidad profesional se hizo deleite para mi, frente a la narrativa derramada por PAYERAS, narrativa tan i'ntegra y pura, que logro' cautivar el disfrute del compromiso literario con la bellleza del buen decir de la verdad poe'tica. Muchas oportunidades he tenido de conocer y estudiar la produccio'n creativa y comprometida de MARIO PAYERAS y saber de una publicacion no conocida para mi, se convierte en un desafio . Do'nde y cua'ndo sera' publicada AL ESTE de UNA FLORA APACIBLE.?
  5. alfonso villacorta: (2010-08-29 23:01:34 horas)
    Para tremenda pedanteria la de don Arturo Arias, talvez Gutierrez alevosa y premeditadamente no proporciona esos "elementos básicos para informar" tratando de evitar a los que estan afuera o tambien fuera.
  6. Oscar Enrique Alvarado S.: (2010-08-29 15:31:14 horas)
    Mis respetos para Mario Payeras, estudiante del Instituto Rafael Aqueche. También yo conozco personas que dicen a voz en cuello ser de izquierda y no se tientan el alma para ser desleales hasta con sus mismos compañeros de Trabajo. Ganando salarios diez veces superiores y trabajando menos que sus propios compañeros. No importa si son hombres o mujeres estos falsos izquierdistas. Pero Mario Payeras no fue así. Sus libros, su acción revolucionaria y su exilio prueban su verdadera solidaridad y sufrimiento.
  7. Arturo Arias: (2010-08-29 15:30:28 horas)
    El artículo de Rafael Gutiérrez anuncia la esperada salida de la novela póstuma de Payeras. Sin duda será uno de los acontecimientos literarios de la década. He esperado la publicación de dicha novela durante años. Sin embargo, no dice quién la edita, ni cuándo será la presentación, elementos básicos para informar al público. Sería importante saberlo. Para los que vivimos fuera, bien valdría la pena viajar a Guatemala para dicho evento.
  8. Otoniel Fajardo M. Tte/Coronel (R): (2010-08-29 12:25:57 horas)
    El Ejército de Guatemala, es una institución singular y compleja. No se en que momento exacto de la formación militar, talvez en la Escuela Politécnica, o en esa fase evolutiva que desarrolla el Oficial, se adquiere o se obliga un hábito valioso: el de la lectura. En mi época, siempre tuve Comandantes de Zona que exigían e inculcaban el hábito de la lectura, por esa razón los Oficiales del Ejército son autodidactas, su ortografía es excelente, no digamos su capacidad administrativa y de redacción. Los libros, no, no, mejor digámoslo así: Los Deliciosos libros y ensayos que brotaron del intelecto del adversario Mario Payeras, eran lecturas obligadas. Leí varias veces Los días de la selva, el trueno en la ciudad, etc. me fascinaron, no solo aprendíamos mas sobre el pensamiento y tácticas del guerrillero armado, sino que era exquisita su lectura. Empezábamos también leyendo al General colombiano Alvaro Valencia Tovar. Su última publicación "Mis adversarios guerrilleros" no se si llegue alguna edición a Guatemala. Agradecería si alguien me indica donde obtener esta última fabulosa obra de Mario Payeras, para leerla con respeto y admiración, honor a quien honor merece. Él era un combatiente de otro nivel, nada que ver con algunos degenerados y malnacidos guerrilleritos que se cobijan bajo el manto cómplice delincuencial de Alvaro Colom como Arnoldo Noriega, sátiro, demencial y obsceno violador de niñas.
  9. daniel santosa: (2010-08-29 09:01:12 horas)
    Me hubiera gustado poder ver la foto de Jean Marie Simon.
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